ricardo desola
Poeta recién llegado
Tú toda luz,
exacta en la presencia,
envuelta en los contornos que te acotan
como el trazo de un lápiz sobre el lienzo
del resto de las cosas.
Herida en la mirada que te mira
y frontera del tacto que te toca.
No cabe error:
tus ojos,
tus manos y tu boca,
tu cálido cabello derramado
sobre tu piel de nácar y de sombra.
Pareces extranjera
del tiempo y del lugar donde te alojas,
concretamente tú, significado
final de la palabra que te nombra,
mujer que atravesara los desiertos
terribles de su ausencia en la memoria.
Apareces así, nítidamente,
cercana a la verdad como un axioma
para que el alma sepa que eres cierta,
para que el corazón te reconozca.
exacta en la presencia,
envuelta en los contornos que te acotan
como el trazo de un lápiz sobre el lienzo
del resto de las cosas.
Herida en la mirada que te mira
y frontera del tacto que te toca.
No cabe error:
tus ojos,
tus manos y tu boca,
tu cálido cabello derramado
sobre tu piel de nácar y de sombra.
Pareces extranjera
del tiempo y del lugar donde te alojas,
concretamente tú, significado
final de la palabra que te nombra,
mujer que atravesara los desiertos
terribles de su ausencia en la memoria.
Apareces así, nítidamente,
cercana a la verdad como un axioma
para que el alma sepa que eres cierta,
para que el corazón te reconozca.