SergiMineros
Poeta recién llegado
Me hicieron prisionero
y en esta tétrica habitación,
me entrego a la meditación,
mientras la muerte espero.
Cuando me asomo al exterior,
veo un espectáculo dantesco
a la vez que pintoresco...
provocándome un gran pavor.
Cuando canto mis canciones,
se burlan de mí los carceleros
y apagan sus candeleros
con sádicas intenciones.
No hay belleza ya en el día
ni sol que se refleje en mi doncella,
me robaron la alegría...
me apartaron de ella.
Lágrimas, suspiros de amor,
se tornaron en castigo
para este triste mendigo
condenado al más puro dolor.
y en esta tétrica habitación,
me entrego a la meditación,
mientras la muerte espero.
Cuando me asomo al exterior,
veo un espectáculo dantesco
a la vez que pintoresco...
provocándome un gran pavor.
Cuando canto mis canciones,
se burlan de mí los carceleros
y apagan sus candeleros
con sádicas intenciones.
No hay belleza ya en el día
ni sol que se refleje en mi doncella,
me robaron la alegría...
me apartaron de ella.
Lágrimas, suspiros de amor,
se tornaron en castigo
para este triste mendigo
condenado al más puro dolor.