Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Te ofrezco mi sangre,
te ruego que la bebas;
te ofrezco esta única esperanza,
te exigo que a mis ojos veas.
Ahora siente como mueres,
siente el fin de la tortura;
y siente como de mi amor,
nace en tí una vida oscura.
Muere el sol y muere el día,
no habrá causa de agonía;
ya no hay luz que te ilumina
ya no hay pena ni alegría.
Siente ese placer de la sangre en tu garganta
siente ese placer de una muerte no ganada.
Vive, siendo una amenaza,
vive, oculto entre las sombras;
tu dolor es mi venganza
y tu desgracia mi esperanza.
Ven conmigo, yo te amo todavía,
bebo de tu sangre,
renacemos del deseo,
pero mía es tu vida.
Estamos condenados para siempre,
no hay salida ni retorno...
Eternamente juntos en las sombras de la noche,
eternamente juntos, enamorados, perdidos por la sangre...
te ruego que la bebas;
te ofrezco esta única esperanza,
te exigo que a mis ojos veas.
Ahora siente como mueres,
siente el fin de la tortura;
y siente como de mi amor,
nace en tí una vida oscura.
Muere el sol y muere el día,
no habrá causa de agonía;
ya no hay luz que te ilumina
ya no hay pena ni alegría.
Siente ese placer de la sangre en tu garganta
siente ese placer de una muerte no ganada.
Vive, siendo una amenaza,
vive, oculto entre las sombras;
tu dolor es mi venganza
y tu desgracia mi esperanza.
Ven conmigo, yo te amo todavía,
bebo de tu sangre,
renacemos del deseo,
pero mía es tu vida.
Estamos condenados para siempre,
no hay salida ni retorno...
Eternamente juntos en las sombras de la noche,
eternamente juntos, enamorados, perdidos por la sangre...