Miguel_Angel
Poeta recién llegado
Permíteme que te escriba,
en letras que se caen de maduras,
el por fin de mis confesiones
el nunca más de mis valentías,
en esta noche que se hace fuego
tengo que decirte,
de una vez y para siempre,
lo que callan los párpados
cuando duermen.
No quiero sonar a poeta
ni a escritor presuntuoso,
pues no llego ni a lo uno ni a lo otro,
es el miedo que sube por las piernas
y se extiende hasta las manos,
es la paranoia la que dicta,
como puede,
un confesionario en versos
que no tienen de bonitos
tanto como de ciertos;
esta noche aprovecho,
el desliz que comete por un minuto
la cobardía y la sensatez,
para decirte lo que quiero.
Querida, dejaré el juego
del gato y el ratón para más tarde,
siendo yo el desposeído que a ti te sueña
cuando nadie duerme,
pues aquí siempre es de noche
porque dormir antecede al sueño que te acerca a mí.
No me dejes solo por ahora
que ya viene,
la palabra que no pasa por la voz
aunque ocupa por completo
el tórax de esta inquisición;
entonces,
y sin más palabras disonantes,
te digo con total desparpajo
que la vida aquí, junto a ti,
se resume en la simple deducción
de que lo mucho que se siente
es mi corazón que late de amor…
por ti.
en letras que se caen de maduras,
el por fin de mis confesiones
el nunca más de mis valentías,
en esta noche que se hace fuego
tengo que decirte,
de una vez y para siempre,
lo que callan los párpados
cuando duermen.
No quiero sonar a poeta
ni a escritor presuntuoso,
pues no llego ni a lo uno ni a lo otro,
es el miedo que sube por las piernas
y se extiende hasta las manos,
es la paranoia la que dicta,
como puede,
un confesionario en versos
que no tienen de bonitos
tanto como de ciertos;
esta noche aprovecho,
el desliz que comete por un minuto
la cobardía y la sensatez,
para decirte lo que quiero.
Querida, dejaré el juego
del gato y el ratón para más tarde,
siendo yo el desposeído que a ti te sueña
cuando nadie duerme,
pues aquí siempre es de noche
porque dormir antecede al sueño que te acerca a mí.
No me dejes solo por ahora
que ya viene,
la palabra que no pasa por la voz
aunque ocupa por completo
el tórax de esta inquisición;
entonces,
y sin más palabras disonantes,
te digo con total desparpajo
que la vida aquí, junto a ti,
se resume en la simple deducción
de que lo mucho que se siente
es mi corazón que late de amor…
por ti.