pablo garcia del pino
Poeta recién llegado
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Sentí que me temblaba la vida.
Y que por un vendaval de arenas,
toda esperanza se veía removida.
Sentí mis pasos en la fría foscura.
Y que compré aromas de cadáver.
Noche que perdió su dulce blancura.
Sentí, muy cerca, la soledad de mis odios,
en gota de luna mi historia congelada.
Y que, erizado, perdí la esencia de mis ocios.
Sentí, angustiado, designios de violencia.
Y que un puño de mármol me atacaba.
Faz helada en tumba de transparencia.
Sentí, exangüe, mis venas lívidas.
Y que, tras una reja, reo de blasfemias era.
Gólgota inmundo de calaveras hórridas.
Sentí, mustio, el postrer beso sonrojado.
Y que mi serenidad de negro se ungía.
Losa cruel de los que nunca me habrían besado.
Sentí la fútil vanidad de mis caudales, cofre inmenso.
Y que, rodando en sueños, perdí su paradero.
Ostentaciones, sendas envidiadas, entre luces de incienso.
... Y miré, dignidad sin voz, en mi corazón herido.
Y en ese lugar me vi, blanca paz perdida del rebaño.
"¡Sálvame!" Y me besaste llorando, a mí,... cadáver ya aterido.
*********
Sentí que me temblaba la vida.
Y que por un vendaval de arenas,
toda esperanza se veía removida.
Sentí mis pasos en la fría foscura.
Y que compré aromas de cadáver.
Noche que perdió su dulce blancura.
Sentí, muy cerca, la soledad de mis odios,
en gota de luna mi historia congelada.
Y que, erizado, perdí la esencia de mis ocios.
Sentí, angustiado, designios de violencia.
Y que un puño de mármol me atacaba.
Faz helada en tumba de transparencia.
Sentí, exangüe, mis venas lívidas.
Y que, tras una reja, reo de blasfemias era.
Gólgota inmundo de calaveras hórridas.
Sentí, mustio, el postrer beso sonrojado.
Y que mi serenidad de negro se ungía.
Losa cruel de los que nunca me habrían besado.
Sentí la fútil vanidad de mis caudales, cofre inmenso.
Y que, rodando en sueños, perdí su paradero.
Ostentaciones, sendas envidiadas, entre luces de incienso.
... Y miré, dignidad sin voz, en mi corazón herido.
Y en ese lugar me vi, blanca paz perdida del rebaño.
"¡Sálvame!" Y me besaste llorando, a mí,... cadáver ya aterido.
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