Has visto mi casa desde afuera,
sólo husmeaste a través de la ventana,
te has quedado observando la fachada,
los postigos, los que aguardan las entradas.
Te has quedado parada en la vereda,
recostada en el muro de mis días,
observando oscuramente la ventana,
cuando miro hacia la tarde que declina.
Tengo tantas otras cosas que mostrarte
Las hendijas donde el cielo habla conmigo,
viejos libros con historias repetidas.
un baúl donde guardo lo vivido,
una estrecha soledad en los pasillos.
Conoces tan poco de mí
Tengo un sótano de oscura melancolía,
viejos miedos y temores compartidos,
esos días que nunca he vivido,
y los otros que siempre están conmigo.
Te has quedado en el umbral de mi existencia,
en la tenue soledad de mis jazmines,
sin querer atravesar el punto fijo,
se diluye en transparencia mis postigos.