Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Y esos ojos fueron alguna vez
mi consciencia,
y mi consciencia
una caldera de culpas omitidas
catalizando el nacimiento
de sentimientos zurdos;
una fuente de tinta carmesí
que escribe mi nombre
en el sarcófago temido,
en la inasible razón de la muerte en vida.
Pero la desesperanza no lo es todo,
aun queda el terror a la dicha,
la fragua de la felicidad
común, tenue y desvanecida,
la perdición del conocimiento,
el afán de las letras,
el odio a mi mismo,
el amor a esta brújula rota.
mi consciencia,
y mi consciencia
una caldera de culpas omitidas
catalizando el nacimiento
de sentimientos zurdos;
una fuente de tinta carmesí
que escribe mi nombre
en el sarcófago temido,
en la inasible razón de la muerte en vida.
Pero la desesperanza no lo es todo,
aun queda el terror a la dicha,
la fragua de la felicidad
común, tenue y desvanecida,
la perdición del conocimiento,
el afán de las letras,
el odio a mi mismo,
el amor a esta brújula rota.
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