Vimadavi
Poeta recién llegado
Dime qué es el mundo antes de vivirlo,
Dime qué puedo hacer para no caer
En el laberinto ingenuo, de que me pasen
Cosas malas por culpa del no saber.
Y me respondió con prepotencia:
Ese mundo es un laberinto desde el momento
Que llegas,
Tú vas con una conciencia, una mente,
Y de regalo te voy a dar algo de subconsciente,
Un poco de locura, irreverencia y memoria,
De todos estos conceptos, del que más vas a aprender es el
Que se va creando por causa de la experiencia.
Llegué al lugar, perdido, desorientado
Y sin saber que camino coger,
A la derecha estaba, la maleza, estrecha, llena de bruma,
A la izquierda estaban, los jardines florecidos, parecidos
Al edén, con flores y con claveles, con camelias y oropel,
Y derecho estaba el limbo, ese era al camino que me habían sugerido
Si de experiencias mundanas debía aprender
Este limbo no era de almas, este limbo era de personas vivas.
Allí había motores que volaban, aviones les llamaban, había
Casas, de tamaños grandes, exageradas, pequeñas, exageradas
Y medianas no tan desmesuradas.
Había almas que se podían tocar y no traspasar,
Unas altas, otras bajas, unas con harapos viejos
Otras con ropas de gala, Unas se reían a carcajadas
Y otras más desdichadas lloraban, se lamentaban.
.
Mi llegada fue impredecible, sin aviso,
Ni anestesia, cuando menos pensé estaba sentado en un banco
De madera, al lado de un ser al que no le podía reconocer su tez.
Me ofreció de inmediato una jeringa y una aguja, un pedazo de látex
Y un líquido extenuante, me explicó cómo por mi corpórea mano debía
Inyectarme, lo hice, una, dos, tres veces, cuatro.
Hasta que caí profundo en un sueño que me regresó
A mi anterior morada.
Y él estaba ahí,
Esperándome paciente, movió ágilmente su mano
Y de nuevo en otro banco del limbo de gente viviente.
Esta vez había un ser, esbelta como una diosa
De piel canela y lujosa, y ojos como el cristal
Me llevo a un cuarto oscuro, me quito mí
Limpia ropa, me hizo tanto el amor
Que quedé saciado en pasión,
La bella ninfa partió y en el cuarto me dejo
Logre vivir cuatro días, sin sentir ningún dolor al cuarto me despertó,
Una inmensa sensación de frio y a la vez calor, resulta que aquella joven
Según el doctor que me vio, tenía un síndrome grave
Que mi cuerpo material no resistió,
Otra vez partí a la morada anterior.
Y de nuevo estaba ahí
Esperándome paciente, movió ágilmente su mano,
Otra vez en otro banco, con un anciano a mi lado,
Que me entregó una maleta, llena de papel moneda,
Yo orondo me la gasté sin saber a quién pertenecía,
Me cogió la policía, y como no me dejé, un disparó
Me pegaron y de este no me salve;
A mi mundo otra vez.
Yo ya estaba cansado de ir y volver
Necesitaba saber las experiencias mundanas
Para poder a otro nivel ascender
Y de nuevo un, dos, tres
Al limbo de gente viva.
En un banco, con ropa limpia, y con más
Cuidado de quien a mi lado se hacía
Caminé, y caminé, sin rumbo alguno;
Esta vez, conocí, crecí, aprendí, bebí, disfruté,
Tuve sexo, me cuide, me drogué pero me supe contener
Y de sobredosis no morí, baile, estudié, canté, me enamoré
Me accidenté, no morí.
Y llegué a lo que en el limbo llaman vejez.
Morí de viejo, no por descuido, era porque mi tiempo,
El que debía vivir en el mundo terrenal para ascender al
Siguiente nivel, había transcurrido, y lo más
Importante había aprendido todo, lo bueno y lo malo
De las consecuencias mundanas del limbo de gente viva.
Dime qué puedo hacer para no caer
En el laberinto ingenuo, de que me pasen
Cosas malas por culpa del no saber.
Y me respondió con prepotencia:
Ese mundo es un laberinto desde el momento
Que llegas,
Tú vas con una conciencia, una mente,
Y de regalo te voy a dar algo de subconsciente,
Un poco de locura, irreverencia y memoria,
De todos estos conceptos, del que más vas a aprender es el
Que se va creando por causa de la experiencia.
Llegué al lugar, perdido, desorientado
Y sin saber que camino coger,
A la derecha estaba, la maleza, estrecha, llena de bruma,
A la izquierda estaban, los jardines florecidos, parecidos
Al edén, con flores y con claveles, con camelias y oropel,
Y derecho estaba el limbo, ese era al camino que me habían sugerido
Si de experiencias mundanas debía aprender
Este limbo no era de almas, este limbo era de personas vivas.
Allí había motores que volaban, aviones les llamaban, había
Casas, de tamaños grandes, exageradas, pequeñas, exageradas
Y medianas no tan desmesuradas.
Había almas que se podían tocar y no traspasar,
Unas altas, otras bajas, unas con harapos viejos
Otras con ropas de gala, Unas se reían a carcajadas
Y otras más desdichadas lloraban, se lamentaban.
.
Mi llegada fue impredecible, sin aviso,
Ni anestesia, cuando menos pensé estaba sentado en un banco
De madera, al lado de un ser al que no le podía reconocer su tez.
Me ofreció de inmediato una jeringa y una aguja, un pedazo de látex
Y un líquido extenuante, me explicó cómo por mi corpórea mano debía
Inyectarme, lo hice, una, dos, tres veces, cuatro.
Hasta que caí profundo en un sueño que me regresó
A mi anterior morada.
Y él estaba ahí,
Esperándome paciente, movió ágilmente su mano
Y de nuevo en otro banco del limbo de gente viviente.
Esta vez había un ser, esbelta como una diosa
De piel canela y lujosa, y ojos como el cristal
Me llevo a un cuarto oscuro, me quito mí
Limpia ropa, me hizo tanto el amor
Que quedé saciado en pasión,
La bella ninfa partió y en el cuarto me dejo
Logre vivir cuatro días, sin sentir ningún dolor al cuarto me despertó,
Una inmensa sensación de frio y a la vez calor, resulta que aquella joven
Según el doctor que me vio, tenía un síndrome grave
Que mi cuerpo material no resistió,
Otra vez partí a la morada anterior.
Y de nuevo estaba ahí
Esperándome paciente, movió ágilmente su mano,
Otra vez en otro banco, con un anciano a mi lado,
Que me entregó una maleta, llena de papel moneda,
Yo orondo me la gasté sin saber a quién pertenecía,
Me cogió la policía, y como no me dejé, un disparó
Me pegaron y de este no me salve;
A mi mundo otra vez.
Yo ya estaba cansado de ir y volver
Necesitaba saber las experiencias mundanas
Para poder a otro nivel ascender
Y de nuevo un, dos, tres
Al limbo de gente viva.
En un banco, con ropa limpia, y con más
Cuidado de quien a mi lado se hacía
Caminé, y caminé, sin rumbo alguno;
Esta vez, conocí, crecí, aprendí, bebí, disfruté,
Tuve sexo, me cuide, me drogué pero me supe contener
Y de sobredosis no morí, baile, estudié, canté, me enamoré
Me accidenté, no morí.
Y llegué a lo que en el limbo llaman vejez.
Morí de viejo, no por descuido, era porque mi tiempo,
El que debía vivir en el mundo terrenal para ascender al
Siguiente nivel, había transcurrido, y lo más
Importante había aprendido todo, lo bueno y lo malo
De las consecuencias mundanas del limbo de gente viva.