Y ahora, con esos caleidoscopios surrealistas, a la luz de estos sentimientos…
ahora, con las raíces acogedoras, de esas voces de las noches;
con ese tiempo, para una brevedad, en esa larga noche santa…
con el alivio de esas noches, que recorrieron, los montes y los mantos…
ahora que los peces, salieron a tomar vinos, por el casco viejo de la ciudad;
y los cantarines molinos, y ese éxtasis de tucanes, y ese fluir de los rincones…
y estos reencuentros de lobos, por los teatros,
y este atiborrarse de consuelos;
ahora, que marcharon los melómanos, por las constelaciones.