kyque
Poeta recién llegado
Desperté una vez mas
en el lumbral de tu ocaso,
contradictorio mi latir,
poco a poco te dio un abraso.
Te alojaste furtivamente,
en un callar de mi fracaso,
que tejiendo tu nombre,
mis manos están temblando.
Con la bruma matutina,
tu pensar en mi se centra,
y construyo ilusiones,
de mi, de ti, de nuestra afrenta.
Caminando con tu cuerpo,
en el valle de mi dicha,
planto nardos, flores, risas,
que de noche te bendigan.
Te pido, con el vació en mi,
un instante taciturno,
donde entregues tus sueños,
para amarnos mas profundo.
Contemplándote, calle,
fabricando dulces notas,
de un zafiro amanecer,
donde tu lecho sea mió,
y tu besar mi atardecer.
Contemplándote, morí,
y tocándote entendí,
que al amarte produje,
el calor en mi vivir.
Contemplándote, nací,
como lo hace un serafín,
que de gloria vistes tu,
y en tus ojos redimí.
en el lumbral de tu ocaso,
contradictorio mi latir,
poco a poco te dio un abraso.
Te alojaste furtivamente,
en un callar de mi fracaso,
que tejiendo tu nombre,
mis manos están temblando.
Con la bruma matutina,
tu pensar en mi se centra,
y construyo ilusiones,
de mi, de ti, de nuestra afrenta.
Caminando con tu cuerpo,
en el valle de mi dicha,
planto nardos, flores, risas,
que de noche te bendigan.
Te pido, con el vació en mi,
un instante taciturno,
donde entregues tus sueños,
para amarnos mas profundo.
Contemplándote, calle,
fabricando dulces notas,
de un zafiro amanecer,
donde tu lecho sea mió,
y tu besar mi atardecer.
Contemplándote, morí,
y tocándote entendí,
que al amarte produje,
el calor en mi vivir.
Contemplándote, nací,
como lo hace un serafín,
que de gloria vistes tu,
y en tus ojos redimí.