Aun los ángeles se hacen humanos
con las frias caricias de la mundanidad.
Aun las estrellas lejanas iluminan
en los tiempos de mayor oscuridad.
Aun los dioses más venerados
no están excentos de la dura punidad.
Aun los estanques fangosos limpian
a los cuerpos envueltos en suciedad.
Aun mi corazón grita desde años
con los recuerdos dolorosos de mi mocedad.
Aun los débiles recuerdos aprisan
sus latidos de muy leve intensidad.
Aun mis dulces veranos lucen largos
por un anhelado beso de piedad.
Aun mis eternos inviernos exterminan
mis extrañas noches sin ninguna impunidad.
Aun así, en mi mente no se encuentran exhumados,
los más felices instantes de aquella edad
que, plasmada de recuerdos, me regocijan
y me atormentan sin ninguna caridad.
con las frias caricias de la mundanidad.
Aun las estrellas lejanas iluminan
en los tiempos de mayor oscuridad.
Aun los dioses más venerados
no están excentos de la dura punidad.
Aun los estanques fangosos limpian
a los cuerpos envueltos en suciedad.
Aun mi corazón grita desde años
con los recuerdos dolorosos de mi mocedad.
Aun los débiles recuerdos aprisan
sus latidos de muy leve intensidad.
Aun mis dulces veranos lucen largos
por un anhelado beso de piedad.
Aun mis eternos inviernos exterminan
mis extrañas noches sin ninguna impunidad.
Aun así, en mi mente no se encuentran exhumados,
los más felices instantes de aquella edad
que, plasmada de recuerdos, me regocijan
y me atormentan sin ninguna caridad.