BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Derribo los círculos,
son esencias dispersas
que momifican los ajuares.
Derruyo los vectores,
contrario los veloces
campos magnéticos.
Permito la elipsis
y el arco presuroso,
solidificando labios amantes.
Bajo la lluvia, frisos orientales
unifican la materia viscosa
que albergan helechos matemáticos.
Virutas de madera me exigen
nuevas apreciaciones, busco
el compás quieto e inmóvil
sobre carretes y sedales.
Renacen los misterios del alma,
hasta abarcar las vías y elementos
de un cuerpo amortiguado.
Y la seda de los trabajos queda
extinguida, muerta y desterrada.
©
son esencias dispersas
que momifican los ajuares.
Derruyo los vectores,
contrario los veloces
campos magnéticos.
Permito la elipsis
y el arco presuroso,
solidificando labios amantes.
Bajo la lluvia, frisos orientales
unifican la materia viscosa
que albergan helechos matemáticos.
Virutas de madera me exigen
nuevas apreciaciones, busco
el compás quieto e inmóvil
sobre carretes y sedales.
Renacen los misterios del alma,
hasta abarcar las vías y elementos
de un cuerpo amortiguado.
Y la seda de los trabajos queda
extinguida, muerta y desterrada.
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