Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Y que paso entonces?,
Paso lo que tiene que pasar, la mire a los ojos y la tuve que besar
Por qué tuviste que besarla, acaso fue obligado?
Como no sentirme obligado,
Si más la miraba, más me sentía atado.
Tenía forma de ángel, y su piel seducía,
Cada palabra que balbuceaba me enloquecía.
Perdón por contarle, cosas indebidas
.
No pidas perdón, por todo lo que sentías,
Cuéntame más?, cuéntame de su vida ?.
Que puedo contarle, de su edad, o a que se dedica,
Solo puedo decir, que la ame y su edad era indebida
Ella era una niña, Ella era una mujer prohibida.
Y que su tiempo libre lo gastaba conmigo,
Y cuando la biblia leía, descubría que yo era su castigo.
Indebida? Castigo?
Que puedo decirte mi amigo:
El amor no tiene cosas indebidas,
La edad no se mide por los años, si no por las cosas vividas
En él todas son permitidas,
Y no hay más castigo para los amantes.
Que amarse sin medida a cada instante.
Y si se entregó por amor y sin medida
No importa lo que diga la gente, la vida es vida.
No entiendes que la amo y no la debo amar
Y tu pensamiento no me hará cambiar.
No es justo para ella, que su juventud me tenga que entregar
Ella tiene que conocer y experimentar.
Que le puedo yo ofrece?,
Una experiencia, a cambio de un querer.
Si ya está decidido, no hay nada que conversar
Entonces déjala libre, que pueda volar,
Que al cielo extienda sus alas en libertad
Que vuele por el horizonte, que conozca la verdad.
Al fin y al cabo al amor no se puede atar.
Y sus palabras replicaron en mi cabeza
Como un diapasón retumbaba sin ninguna delicadeza,
No importa cuánto la estoy amando,
Solo importa lo que ella en su soledad está pensando.
Porque el amor que ella siente por mí,
No se puede, ni se debe medir.
Yo tampoco puedo por ella decidir,
Solo puedo alejarme de ella y al amor ver morir .
Paso lo que tiene que pasar, la mire a los ojos y la tuve que besar
Por qué tuviste que besarla, acaso fue obligado?
Como no sentirme obligado,
Si más la miraba, más me sentía atado.
Tenía forma de ángel, y su piel seducía,
Cada palabra que balbuceaba me enloquecía.
Perdón por contarle, cosas indebidas
.
No pidas perdón, por todo lo que sentías,
Cuéntame más?, cuéntame de su vida ?.
Que puedo contarle, de su edad, o a que se dedica,
Solo puedo decir, que la ame y su edad era indebida
Ella era una niña, Ella era una mujer prohibida.
Y que su tiempo libre lo gastaba conmigo,
Y cuando la biblia leía, descubría que yo era su castigo.
Indebida? Castigo?
Que puedo decirte mi amigo:
El amor no tiene cosas indebidas,
La edad no se mide por los años, si no por las cosas vividas
En él todas son permitidas,
Y no hay más castigo para los amantes.
Que amarse sin medida a cada instante.
Y si se entregó por amor y sin medida
No importa lo que diga la gente, la vida es vida.
No entiendes que la amo y no la debo amar
Y tu pensamiento no me hará cambiar.
No es justo para ella, que su juventud me tenga que entregar
Ella tiene que conocer y experimentar.
Que le puedo yo ofrece?,
Una experiencia, a cambio de un querer.
Si ya está decidido, no hay nada que conversar
Entonces déjala libre, que pueda volar,
Que al cielo extienda sus alas en libertad
Que vuele por el horizonte, que conozca la verdad.
Al fin y al cabo al amor no se puede atar.
Y sus palabras replicaron en mi cabeza
Como un diapasón retumbaba sin ninguna delicadeza,
No importa cuánto la estoy amando,
Solo importa lo que ella en su soledad está pensando.
Porque el amor que ella siente por mí,
No se puede, ni se debe medir.
Yo tampoco puedo por ella decidir,
Solo puedo alejarme de ella y al amor ver morir .