Antonietta
Poeta asiduo al portal
ЖCopa de SangreЖ
Nos encontramos frente a frente. Tus ojos desorbitan de tan sólo ver mi metamorfosis.
Mi silencio te tortura y mi indiferencia te enfría poco a poco.
Ves en mi mirada la maldad, mis ansias de sangre, y ves tambien, tu propia muerte.
Un destello pasa frente a tí, y de repente ya no eres nada, ni nadie.
Es tu final.
De la nada aparece un pequeño hilo de sangre, y antes de que te des cuenta se tranforma en tu muerte lenta.
Brota a borbotones un mar rojo que sólo te causa terror, espanto y desesperación.
Me miras fijamente a los ojos y comprendo tu dolor.
Lentamente dejas de existir, mientras que me pides perdón, con ansias me preguntas ¿por qué? y tu mente, tan difusa, no te da la respuesta.
Por tu cabeza pasan miles de pensamientos, mientras que tu subconciente te tortura por la realidad del momento.
Ver tu sangre rodar me provoca satisfacción. Con una copa en la mano, llena de ese maravilloso néctar rojo, brindaré oir tu muerte, porque sea dolorosa y lenta.
Mis labios se tornaran rojos por tu sangre, mientras que te blanqueces porque te abandona.
Saciaré mi sed de asesina y seré felíz de nuevo.
Mis últimas palabras hacia ti serán...
¡...ADIOS...!
Nos encontramos frente a frente. Tus ojos desorbitan de tan sólo ver mi metamorfosis.
Mi silencio te tortura y mi indiferencia te enfría poco a poco.
Ves en mi mirada la maldad, mis ansias de sangre, y ves tambien, tu propia muerte.
Un destello pasa frente a tí, y de repente ya no eres nada, ni nadie.
Es tu final.
De la nada aparece un pequeño hilo de sangre, y antes de que te des cuenta se tranforma en tu muerte lenta.
Brota a borbotones un mar rojo que sólo te causa terror, espanto y desesperación.
Me miras fijamente a los ojos y comprendo tu dolor.
Lentamente dejas de existir, mientras que me pides perdón, con ansias me preguntas ¿por qué? y tu mente, tan difusa, no te da la respuesta.
Por tu cabeza pasan miles de pensamientos, mientras que tu subconciente te tortura por la realidad del momento.
Ver tu sangre rodar me provoca satisfacción. Con una copa en la mano, llena de ese maravilloso néctar rojo, brindaré oir tu muerte, porque sea dolorosa y lenta.
Mis labios se tornaran rojos por tu sangre, mientras que te blanqueces porque te abandona.
Saciaré mi sed de asesina y seré felíz de nuevo.
Mis últimas palabras hacia ti serán...
¡...ADIOS...!
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