R0ME0
Poeta recién llegado
Eduardo llegó puntual, como siempre.
Me tendió la mano y, con disimulo,
dejó caer su regalo: un copito de nieve.
Nunca hablaba demasiado;
su nariz, gruesa como una berenjena,
y su voz temblorosa, me dijeron
que le habían encontrado cáncer en la boca.
Le gustaban los coches; tenía un deportivo rojo.
Le extendí la mano y él, con suavidad,
se llevó mi billete.
Un sol de justicia caía sobre las aceras allá afuera.
Se fue como llegó, y yo me quedé en silencio,
buscando el pasado, el presente y el futuro,
ocultos en la palma de mi mano,
ocultos en la palma de mi mano..
Me tendió la mano y, con disimulo,
dejó caer su regalo: un copito de nieve.
Nunca hablaba demasiado;
su nariz, gruesa como una berenjena,
y su voz temblorosa, me dijeron
que le habían encontrado cáncer en la boca.
Le gustaban los coches; tenía un deportivo rojo.
Le extendí la mano y él, con suavidad,
se llevó mi billete.
Un sol de justicia caía sobre las aceras allá afuera.
Se fue como llegó, y yo me quedé en silencio,
buscando el pasado, el presente y el futuro,
ocultos en la palma de mi mano,
ocultos en la palma de mi mano..