Henry Miller
Poeta recién llegado
Él no sabe lo que yo sé
No sabe lo que es vivir
Pendiente de tus silencios
Soñando con un beso tuyo.
Él no sabe del placer
De regalarte
Cualquier cosa
De recibir el misterio
De tus labios agradecidos.
Él no te mira como yo
Con esa obsesión callada
Marchita la paciencia
Capaz de quebrar el eje
Que hace inclinar la tierra
Para bañarte en caricias
Y desnudarte por dentro
Como a una flor en duelo
Él no adora como yo
Tú aroma indivisible
No persigue como yo
El rastro que dejas
Cuando te has ido
Y sin embargo
Estas presente
Como un templo,
Como un adoratorio
Que despide incienso.
Él no sabe lo que es saber
Tu aroma
Como el ciego que ve
De pronto.
El no conoce
Como yo conozco,
La dicha de darse sin medida
De tener los ojos rotos
De tener tú nombre puesto
En las entrañas
Como un tatuaje
Que no se borra
Ni con la muerte.
Él duerme contigo
Y sueña con mariposas de papel
Con rosas digitales
Y muñecas que hablan
Sin decir nada.
Y yo en mi cama te tengo a ti
Cálida y brutal
Maravillosamente mía,
Mía desde todas las eras,
Mía desde el primer amor.
A veces en mi habitación
Oigo tus pies descalzos
Siento tu cercanía
Como un arbusto que se agita.
Siento que estás ahí
Hecha carne
Y miro tu rostro
Con esa dulzura
Que sabes poner en el
Y sé que has venido
Para quedarte
No sabe lo que es vivir
Pendiente de tus silencios
Soñando con un beso tuyo.
Él no sabe del placer
De regalarte
Cualquier cosa
De recibir el misterio
De tus labios agradecidos.
Él no te mira como yo
Con esa obsesión callada
Marchita la paciencia
Capaz de quebrar el eje
Que hace inclinar la tierra
Para bañarte en caricias
Y desnudarte por dentro
Como a una flor en duelo
Él no adora como yo
Tú aroma indivisible
No persigue como yo
El rastro que dejas
Cuando te has ido
Y sin embargo
Estas presente
Como un templo,
Como un adoratorio
Que despide incienso.
Él no sabe lo que es saber
Tu aroma
Como el ciego que ve
De pronto.
El no conoce
Como yo conozco,
La dicha de darse sin medida
De tener los ojos rotos
De tener tú nombre puesto
En las entrañas
Como un tatuaje
Que no se borra
Ni con la muerte.
Él duerme contigo
Y sueña con mariposas de papel
Con rosas digitales
Y muñecas que hablan
Sin decir nada.
Y yo en mi cama te tengo a ti
Cálida y brutal
Maravillosamente mía,
Mía desde todas las eras,
Mía desde el primer amor.
A veces en mi habitación
Oigo tus pies descalzos
Siento tu cercanía
Como un arbusto que se agita.
Siento que estás ahí
Hecha carne
Y miro tu rostro
Con esa dulzura
Que sabes poner en el
Y sé que has venido
Para quedarte
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