Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sigo tan frío, extrañando tus besos,
lleno de ausencia y con el corazón vacío,
hablo todavía con todos tus recuerdos,
camino sin ti, en el desierto de mi hastío.
Pero sigue latiendo fuerte por ti,
mi obstinado corazón baldío,
sin tenerte, aun te ama sin fin,
no pienses que está hueco y vacío.
Y sin razones, aún me atrevo a amarte,
te sigo llevando tan dentro de mí,
aunque ya no pueda ni verte ni hablarte,
te amo en mi mundo, donde nunca te perdí.
Dejaste algo más que tu adiós y un triste corazón vacío,
algo que me hace amarte desde el lunes hasta el domingo,
dejaste sembradas de ti, semillas en cada rincón baldío,
por eso renace este amor, aunque ya no estés conmigo.
lleno de ausencia y con el corazón vacío,
hablo todavía con todos tus recuerdos,
camino sin ti, en el desierto de mi hastío.
Pero sigue latiendo fuerte por ti,
mi obstinado corazón baldío,
sin tenerte, aun te ama sin fin,
no pienses que está hueco y vacío.
Y sin razones, aún me atrevo a amarte,
te sigo llevando tan dentro de mí,
aunque ya no pueda ni verte ni hablarte,
te amo en mi mundo, donde nunca te perdí.
Dejaste algo más que tu adiós y un triste corazón vacío,
algo que me hace amarte desde el lunes hasta el domingo,
dejaste sembradas de ti, semillas en cada rincón baldío,
por eso renace este amor, aunque ya no estés conmigo.