Corazón colgado del cuello

El poeta de la lluvia.

Poeta recién llegado
Relámpagos de recuerdos aromáticos
de un tiempo que ni fue mejor ni peor,
simplemente fue.
Reaparecen a veces pero para volver a irse.
Ese corazón que sigue colgando de su cuello,
a veces no lo está,
pero termina por volver a estarlo siempre.
Un pedacito de mí que viaja a todos lados
rozando su piel.
Una parte de mí que está muerta,
perdida y que quizá no reviva
ni vuelva a encontrar el camino de vuelta.
Un trozo de mi alma encerrado en él,
un recuerdo fugaz que se evapora
como aquel amor partido que se quiso reconstruir,
pero duró menos que la primera vez.
Dejar ir lo que nunca llego a estar del todo,
el engaño de un soñador bobo.
Las alas rotas como quien vuela alto
y se estrella contra una nube.
La mirada que arde, las manos frías
que descubren la temperatura del corazón.
El baile que no llegó a ser,
el te quiero que no se dijo
y esa maldita canción que apenas ahora
puedo volver a escuchar.
El día que pasó casi todo lo que tenía que pasar,
las velas en la oscuridad,
los pétalos, los corazones,
el rastro de silencios que dejó la despedida.
Palabras que decían que yo era diferente
pero tú, ya una completa desconocida,
en realidad quizá siempre lo fuiste,
ya a nadie le importa.
 
Relámpagos de recuerdos aromáticos
de un tiempo que ni fue mejor ni peor,
simplemente fue.
Reaparecen a veces pero para volver a irse.
Ese corazón que sigue colgando de su cuello,
a veces no lo está,
pero termina por volver a estarlo siempre.
Un pedacito de mí que viaja a todos lados
rozando su piel.
Una parte de mí que está muerta,
perdida y que quizá no reviva
ni vuelva a encontrar el camino de vuelta.
Un trozo de mi alma encerrado en él,
un recuerdo fugaz que se evapora
como aquel amor partido que se quiso reconstruir,
pero duró menos que la primera vez.
Dejar ir lo que nunca llego a estar del todo,
el engaño de un soñador bobo.
Las alas rotas como quien vuela alto
y se estrella contra una nube.
La mirada que arde, las manos frías
que descubren la temperatura del corazón.
El baile que no llegó a ser,
el te quiero que no se dijo
y esa maldita canción que apenas ahora
puedo volver a escuchar.
El día que pasó casi todo lo que tenía que pasar,
las velas en la oscuridad,
los pétalos, los corazones,
el rastro de silencios que dejó la despedida.
Palabras que decían que yo era diferente
pero tú, ya una completa desconocida,
en realidad quizá siempre lo fuiste,
ya a nadie le importa.
Melancolíco y bello poema de desamor, me ha gustado amigo poeta. Un abrazo. Paco.
 
Relámpagos de recuerdos aromáticos
de un tiempo que ni fue mejor ni peor,
simplemente fue.
Reaparecen a veces pero para volver a irse.
Ese corazón que sigue colgando de su cuello,
a veces no lo está,
pero termina por volver a estarlo siempre.
Un pedacito de mí que viaja a todos lados
rozando su piel.
Una parte de mí que está muerta,
perdida y que quizá no reviva
ni vuelva a encontrar el camino de vuelta.
Un trozo de mi alma encerrado en él,
un recuerdo fugaz que se evapora
como aquel amor partido que se quiso reconstruir,
pero duró menos que la primera vez.
Dejar ir lo que nunca llego a estar del todo,
el engaño de un soñador bobo.
Las alas rotas como quien vuela alto
y se estrella contra una nube.
La mirada que arde, las manos frías
que descubren la temperatura del corazón.
El baile que no llegó a ser,
el te quiero que no se dijo
y esa maldita canción que apenas ahora
puedo volver a escuchar.
El día que pasó casi todo lo que tenía que pasar,
las velas en la oscuridad,
los pétalos, los corazones,
el rastro de silencios que dejó la despedida.
Palabras que decían que yo era diferente
pero tú, ya una completa desconocida,
en realidad quizá siempre lo fuiste,
ya a nadie le importa.
Bello poema que invita a un horizonte de tristeza, sensaciones que
atrpan y se hacen magma de palpitos cobijados en la melancolia.
amor no reflejado, amor agotado, mas bien adivinanza de instantes.
bellissimo. luzyabsenta
 

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