Daniela
Poeta recién llegado
Si palidecen mis manos sobre un piano
Es porque ausente queda mi mente,
La comarca oye un ser mundano,
Los astros van hacia el presente.
Sola, solo;
Ambos solos en la ilusión.
Y la palabra bastó para que en un suspiro
Se olvide el luto malhumorado,
En un crepúsculo embellecido
Con comarcas más oyentes.
Entonces arriesgamos el destino
Ante este abismo infinito
Y las manos temblorosas se entrecruzan
Ante un corazón de antaño.
Mis ojos encontraron la ilusión
Tras tus brillantes pupilas confundidas
El miedo nos inunda, el suelo nos observa.
Te rocé, te sentí.
No sé cuán duro es conquistar tu corazón de antaño
Ni dónde escondo esta ilusión abrazante;
Este soplo adormecido me roza
Junto al dulce perfume de tu aroma
Es porque ausente queda mi mente,
La comarca oye un ser mundano,
Los astros van hacia el presente.
Sola, solo;
Ambos solos en la ilusión.
Y la palabra bastó para que en un suspiro
Se olvide el luto malhumorado,
En un crepúsculo embellecido
Con comarcas más oyentes.
Entonces arriesgamos el destino
Ante este abismo infinito
Y las manos temblorosas se entrecruzan
Ante un corazón de antaño.
Mis ojos encontraron la ilusión
Tras tus brillantes pupilas confundidas
El miedo nos inunda, el suelo nos observa.
Te rocé, te sentí.
No sé cuán duro es conquistar tu corazón de antaño
Ni dónde escondo esta ilusión abrazante;
Este soplo adormecido me roza
Junto al dulce perfume de tu aroma