manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Envuelto en sangre tibia cuajándose casi,
Enredado en mis venas amontonadas en mi interior.
Cubierto por mi frágil pecho cansado,
Con el ritmo a punta de nervios recalcándose en mi cuerpo.
Ahí esta tímido con ansiedad cargándose a si mismo
Intoxicado y contagiando su rededor enfermo sin visible cura.
El sol lo enfermo hiriéndolo dejándolo sangrar.
El silencio lo tiro a su soledad quejumbrosa,
El tiempo lo agota paso a paso sin ritmo vital.
Esta amando más de lo que aguanta existir,
Esta sangrando a traves de mis pálidos ojos enrojeciendo mi mano,
Esta gritando su silencio introvertido sagas,
Esta invadido sedado de melancolía con esperanza por ahí abandonada,
Anda así en el pecho mi corazón perdido y con su remedio lejano.
Santo sol que das vida a la existencia en esta fértil tierra déjame sentir tu luz perdida y devuelve el ritmo a mi aquejado corazón,
¡OH sol tan extrañado trae tu dulce primavera y rompe mi torpe silencio
lléname de palabras y de vida.
Enredado en mis venas amontonadas en mi interior.
Cubierto por mi frágil pecho cansado,
Con el ritmo a punta de nervios recalcándose en mi cuerpo.
Ahí esta tímido con ansiedad cargándose a si mismo
Intoxicado y contagiando su rededor enfermo sin visible cura.
El sol lo enfermo hiriéndolo dejándolo sangrar.
El silencio lo tiro a su soledad quejumbrosa,
El tiempo lo agota paso a paso sin ritmo vital.
Esta amando más de lo que aguanta existir,
Esta sangrando a traves de mis pálidos ojos enrojeciendo mi mano,
Esta gritando su silencio introvertido sagas,
Esta invadido sedado de melancolía con esperanza por ahí abandonada,
Anda así en el pecho mi corazón perdido y con su remedio lejano.
Santo sol que das vida a la existencia en esta fértil tierra déjame sentir tu luz perdida y devuelve el ritmo a mi aquejado corazón,
¡OH sol tan extrañado trae tu dulce primavera y rompe mi torpe silencio
lléname de palabras y de vida.