Hoy pasó por mi lado, fría y apresurada,
sin que mi presencia la hubiese conmovido.
¡Cuánto la quería!, si sólo hubiese atendido
a la huella que iba dejando su pisada,
se habría dado cuenta, sin decirle nada,
que el amor que ella había pretendido
encontrar en algún extraño lugar,
estaba muy cerca y no tenía que buscar
en otro sitio, aquel cariño sincero,
aquel limpio y puro, amor verdadero,
que yo le hubiese podido brindar.
Pero siguió, siguió trazando su vuelo
por la ruta de la vida y la congoja.
Tal vez, algún día, sin querer ella recoja
mi corazón partido que quedó en el suelo.
sin que mi presencia la hubiese conmovido.
¡Cuánto la quería!, si sólo hubiese atendido
a la huella que iba dejando su pisada,
se habría dado cuenta, sin decirle nada,
que el amor que ella había pretendido
encontrar en algún extraño lugar,
estaba muy cerca y no tenía que buscar
en otro sitio, aquel cariño sincero,
aquel limpio y puro, amor verdadero,
que yo le hubiese podido brindar.
Pero siguió, siguió trazando su vuelo
por la ruta de la vida y la congoja.
Tal vez, algún día, sin querer ella recoja
mi corazón partido que quedó en el suelo.