Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde mi corazón y bar,
con vista a la Avenida Independencia,
tras ventanal de ochava
con cortinitas ocres,
vi llegar el amor y lo vi irse,
dudoso de futuro.
Pero en ese entretanto,
con un 'vamos', y sorteando el fisgoneo
de los charcos, se dejó llevar
hasta la vuelta de la cuadra,
y en modesto universo de alquiler,
nos dedicamos.
Después, mi corazón y bar,
cerró canceles para inmortalizarlo,
y me acosté a soñar
con besos y gemidos,
y a delinearnos juntos
para toda la vida.
Mi corazón y bar,
que muy poco se reservó, en pasiones,
el derecho de admisión,
despachó un par
de sustitutas de ese amor…
y no abrió más.
con vista a la Avenida Independencia,
tras ventanal de ochava
con cortinitas ocres,
vi llegar el amor y lo vi irse,
dudoso de futuro.
Pero en ese entretanto,
con un 'vamos', y sorteando el fisgoneo
de los charcos, se dejó llevar
hasta la vuelta de la cuadra,
y en modesto universo de alquiler,
nos dedicamos.
Después, mi corazón y bar,
cerró canceles para inmortalizarlo,
y me acosté a soñar
con besos y gemidos,
y a delinearnos juntos
para toda la vida.
Mi corazón y bar,
que muy poco se reservó, en pasiones,
el derecho de admisión,
despachó un par
de sustitutas de ese amor…
y no abrió más.
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