daniel amaya
Poeta fiel al portal
La luna en su lecho,
estás tranquila como el silencio,
tu luz blanca eterna,
como navío a expensas
de territorios vagos en mi corazón.
Amor guía la travesía a lo profundo,
a las aguas vividas tuyas
que nacen de la sangre,
el cielo cicatriza, se une y se escribe en un papel
de nube, de inocencia, de un pedazo de alma.
Nuestro corazón se esparce
en páginas del alma en su completa razón,
volcanes gritan adentro,
estallan voces en ríos bravos.
No sé que es la poesía amada mía
pero mis letras brotan como la vida en la primavera
que claman su canto como fuegos de rosas,
tampoco sé lo que es el romanticismo
pero se que cerca de las flores estás
y la vida se agranda en noches oscuras.
No soy el que habla
habla lo que sucumbe en el pecho,
y con suaves voces
se esparce en el viento
un lenguaje audible a tu alma.
No temo,
la luna es poeta
enfrente de noches estrelladas,
tu eres el corazón...
estás tranquila como el silencio,
tu luz blanca eterna,
como navío a expensas
de territorios vagos en mi corazón.
Amor guía la travesía a lo profundo,
a las aguas vividas tuyas
que nacen de la sangre,
el cielo cicatriza, se une y se escribe en un papel
de nube, de inocencia, de un pedazo de alma.
Nuestro corazón se esparce
en páginas del alma en su completa razón,
volcanes gritan adentro,
estallan voces en ríos bravos.
No sé que es la poesía amada mía
pero mis letras brotan como la vida en la primavera
que claman su canto como fuegos de rosas,
tampoco sé lo que es el romanticismo
pero se que cerca de las flores estás
y la vida se agranda en noches oscuras.
No soy el que habla
habla lo que sucumbe en el pecho,
y con suaves voces
se esparce en el viento
un lenguaje audible a tu alma.
No temo,
la luna es poeta
enfrente de noches estrelladas,
tu eres el corazón...
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