lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me aferro al recuerdo de una ilusión,
destartalada por la acidez de la madrugada.
Añoro las tardes limpias,
los juegos de palabras,
veinte o treinta corazones pegados,
latiendo al unísono,
cuarenta o sesenta pies deslizándose
por la pista al ritmo del Compac Disc.
Mas en el centro,
tan solo tú y yo
En una isla creada para nosotros.
No fuimos el hazmerreir de nadie,
sólo fuimos dos seres en explosión,
dos pozos de donde manaba petróleo de vida,
dos paréntesis en el universo,
dos borradores en la mente de un literato interespacial.
Después llegó el hastío,
fuimos traficantes de pociones mágicas,
conspiradores de nuevas falacias
y se nos rompió el amor en mil pedazos
entre el tráfico de varias madrugadas vertiginosas.
Hoy me he tomado un antidepresivo
y me he quedado igual,
ahora me conectaré a Internet y
esperaré que se me pase,
seré un internauta más
con florecidos desamores.
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