yoshika
Poeta recién llegado
Bueno, soy nueva por acá, y me agrado encontrar un lugar para dar a conocer mis versos sueltos n_n no riman ni nada, pero les tome carió así como todos les tomamos cariño a nuestras cosas.
Generalmente suelo escribir cosas no muy alegres, y esta la primera que quiero publicar acá:
Corre y cierra los ojos.
Corre y cierra los ojos,
Vuela, salta, escapa.
Pero no veas allá.
Cierra tus ojos con fuerza.
Oye el viento rozando tus oídos,
Deleita el gusto de la cobardía,
Siente el frío del miedo,
Pero no abras los ojos.
Sus pasos te siguen,
Te está buscando.
Sabe que tiene ventaja en ti,
Por que estás ciego.
Le gusta saber que le tienes miedo.
Y eso la embriaga con locura.
No se detendrá hasta que abras los ojos,
Pero no puedes, no quieres, no debes
Se relame lentamente, sonríe con lujuria.
Te caes, sangras, lloras.
Pero ella sabe que no la quieres mirar,
Tus heridas se vuelven jugosas para ella.
Detente y abre los ojos.
Date la vuelta y mírala.
Simple, pequeña, inofensiva.
No era tan grande como pensabas.
No vale el miedo que tenías.
¿Has entendido?
No vuelvas a cerrar los ojos.
No dejes que te persigan,
No permitas que te intimiden.
La luz alumbra lo oscuro.
Pero cerrando los ojos,
Se ve oscuro siempre,
Y la luz no penetra.
Haz que entre, oblígala a que alumbre
Que te consuele y fortalezca,
Recupera la vista y aparta la ceguera,
No vuelvas a temer.
No vuelvas a cerrar los ojos...
Generalmente suelo escribir cosas no muy alegres, y esta la primera que quiero publicar acá:
Corre y cierra los ojos.
Corre y cierra los ojos,
Vuela, salta, escapa.
Pero no veas allá.
Cierra tus ojos con fuerza.
Oye el viento rozando tus oídos,
Deleita el gusto de la cobardía,
Siente el frío del miedo,
Pero no abras los ojos.
Sus pasos te siguen,
Te está buscando.
Sabe que tiene ventaja en ti,
Por que estás ciego.
Le gusta saber que le tienes miedo.
Y eso la embriaga con locura.
No se detendrá hasta que abras los ojos,
Pero no puedes, no quieres, no debes
Se relame lentamente, sonríe con lujuria.
Te caes, sangras, lloras.
Pero ella sabe que no la quieres mirar,
Tus heridas se vuelven jugosas para ella.
Detente y abre los ojos.
Date la vuelta y mírala.
Simple, pequeña, inofensiva.
No era tan grande como pensabas.
No vale el miedo que tenías.
¿Has entendido?
No vuelvas a cerrar los ojos.
No dejes que te persigan,
No permitas que te intimiden.
La luz alumbra lo oscuro.
Pero cerrando los ojos,
Se ve oscuro siempre,
Y la luz no penetra.
Haz que entre, oblígala a que alumbre
Que te consuele y fortalezca,
Recupera la vista y aparta la ceguera,
No vuelvas a temer.
No vuelvas a cerrar los ojos...