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Poeta recién llegado
Se siente insignificante y corre hacia la montaña haciendo círculos con los brazos, lo que sucede en su cabeza pasa en su cuerpo: Vueltas y más vueltas. Pero no sabe que va en la dirección correcta, por fin será atropellada y abandonada en la pista: Los cuervos le vaciarán los ojos, los lobos se cebarán en sus carnes, los chacales en las sobras de los lobos y los buitres bucearán en sus vísceras. Con un cosquilleo trascendental brotará su sonrisa limpia y las últimas fibras serán presa de la corrupción. Los huesos serán molidos por otros vehículos y algunos fragmentos pincharán una que otra llanta. Reducida a despojos, toda la belleza que buscaba, su anhelo de perfección, será la marchitez ininterrumpida con que su rastro se hace polvo y es barrido por el viento: Habiendo estado atrapada en una efímera apariencia, finalmente alcanzó la libertad por la que corría.