Viven días
a los que se le pierden las pestañas
días de ojos feriados, días...
por los que nadie se atreve a llorar.
Días escapados del hielo vacío, de esos días
con horas apretadas, envalentonadas
que aún, infiltrados por las noches
no pueden
disimular su pobre luz.
Días que al morir sin muerte
se revuelcan amarillentos
como si fueran hojas enfundadas
de hiperbólico presente.
En el fondo y resistiendo a tu lucha
siguen siendo cortesanos
de aquellos días, en los que fuiste herida
por tu primer soledad.
a los que se le pierden las pestañas
días de ojos feriados, días...
por los que nadie se atreve a llorar.
Días escapados del hielo vacío, de esos días
con horas apretadas, envalentonadas
que aún, infiltrados por las noches
no pueden
disimular su pobre luz.
Días que al morir sin muerte
se revuelcan amarillentos
como si fueran hojas enfundadas
de hiperbólico presente.
En el fondo y resistiendo a tu lucha
siguen siendo cortesanos
de aquellos días, en los que fuiste herida
por tu primer soledad.
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