Camy
Camelia Miranda
Se levanta la palabra en el cemento
con pasos redoblados bajo la lluvia bélica
y se yergue bravía en un solo filamento,
con fardo que cultiva una fiel mirada.
En tanto, la fila de ganas y su momento,
la tendencia en las manos que diluvia,
se enardece sobre el cielo un fragmento,
lidiando con el humo en las pupilas.
Y es esa cortina con hilos intencionados,
de dobladillos débiles y desechables.
Sin techo, ni gloria en sofás almidonados.
Así de instantánea, así de mísera,
que queda sepultada sin absolución,
con la potencia de cada latido,
en tantos corazones descalzos,
amando,
todos, con la misma partitura…
(A los héroes de concreto)
con pasos redoblados bajo la lluvia bélica
y se yergue bravía en un solo filamento,
con fardo que cultiva una fiel mirada.
En tanto, la fila de ganas y su momento,
la tendencia en las manos que diluvia,
se enardece sobre el cielo un fragmento,
lidiando con el humo en las pupilas.
Y es esa cortina con hilos intencionados,
de dobladillos débiles y desechables.
Sin techo, ni gloria en sofás almidonados.
Así de instantánea, así de mísera,
que queda sepultada sin absolución,
con la potencia de cada latido,
en tantos corazones descalzos,
amando,
todos, con la misma partitura…
(A los héroes de concreto)
Última edición: