enaid
enaid
la flor que quiere ser tocada por el roció
pues son tus dedos los que alegran las teclas del piano
Así como el sol ilumina el día
aun si la lluvia se asoma
pintando de colores las blancas y esponjosas
figuras en el cielo
no mi piel que se marchita
no mi corazón desierto
Aunque usted no lo roza
ni siquiera una mirada
¿cuál es el pecado?
que usted sea casado.
pues son tus dedos los que alegran las teclas del piano
Así como el sol ilumina el día
aun si la lluvia se asoma
pintando de colores las blancas y esponjosas
figuras en el cielo
no mi piel que se marchita
no mi corazón desierto
Aunque usted no lo roza
ni siquiera una mirada
¿cuál es el pecado?
que usted sea casado.
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