moradosubido
Poeta recién llegado
No me has hecho sufrir
sino esperar;
aquellas horas pálidas
en que el dejo de tu amor
tu bello rostro,
fueron la caricia fresca
del manantial inagotable
de mi paciencia.
Tú
Inquietud desnuda !,
Eras ansias y sed en mi antología,
llaga encendida por mi sexo,
cuando apagué tu beso distante,
cuando fuimos,
sin ser amantes, ni nosotros (...).
Tú...
Intacta y nueva,
fruta fresca al viento,
persuadida de mis sueños
los que hubiera dado,
por encender un suave aliento
en tu cabellera oscura !...
Tan solo me has hecho esperar
yo no sufrí por ti,
más esperaba que tu corazón
se incitara con el mío;
pero has rozado
la zona oscura de mi pecho,
allí donde el olvido existe,
como aquella palabra que fue
una vez en tu presencia ...
No me has hecho sufrir
sino esperar,
y aún espero
tu mirada que llega,
tus ojos, tu beso, tu boca,
aquella que me dijo una vez;
- Enséñame a quererte;
- Bien sé que lo recuerdas !.
Yo no sufrí por ti,
no sufrí buscándote
de calle en calle;
no me consumí de golpe
las estrellas
por verte desnuda
allí en la noche.
Pero mi memoria
dibujó tantas veces
el nombre tuyo,
hasta dejarlo
sobre estos versos,
como el arma
que me ató a tus locuras.
Tenías que ser en mí
o no ser !...
Sabía que te irías
siempre lo supe,
y me resigné esperándote
junto a esa llegada de hoy,
de siempre y de nunca.
Adiós !...
Pero irás dentro mío
como una espera que surge
aquí, ahora donde soy,
tu poeta de hoy,
y mañana tu recuerdo
de siempre.
Yo me llevo entre asombros
tus ojos, tus manos
y porque no también tu boca,
pero mi corazón
que amaneció a tu lado,
y cuantas veces,
te saldrá al encuentro
en una rosa prematura
prendida al cristal
de tu ventana oscura.
Olvídate de aquello
que no hemos sido,
de esa antítesis
de ternuras nuevas,
que vírgenes se consumieron
en mis manos...
En mis manos llenas
de tu ser desnudo,
pálido y blanco
en el que me ansiaste,
me vertiste, y me consumiste,
como una conquista
acostumbrada a tus distancias.
Pero no me has hecho sufrir
sino esperar !...
Entre tanto el tiempo pasa
y eres entonces
el nombre de otra mujer
que apenas conocí
en mi andar por el camino.
Sílabas y herrumbres,
conquistadas fragancias,
oculta presencia
de ser historia en mi recuerdo.
Ahora,
siento no tener tiempo
para existir en nueva
conquista y forma;
ajena eres a mi sombra
la que nunca te robó el sueño.
En ti se queda
algo de mi edad,
como un paraguas
allí en la lluvia,
tal vez tus labios
me besarán con una limosna
para decir adiós
en esta noche y todas;
para que así de pronto
tu nombre fuera apenas
un descuido en mi camino.
No me has hecho sufrir
sino esperar !,
irás como una flor
tal como tu eres,
aromática sí, pero seca
entre las páginas
de mis distraídos versos,
que al entreabrirse
dejarán escapar tu voz
entre esas cosas que ya no existen (...).
No me has hecho sufrir
sino esperar !...
sino esperar;
aquellas horas pálidas
en que el dejo de tu amor
tu bello rostro,
fueron la caricia fresca
del manantial inagotable
de mi paciencia.
Tú
Inquietud desnuda !,
Eras ansias y sed en mi antología,
llaga encendida por mi sexo,
cuando apagué tu beso distante,
cuando fuimos,
sin ser amantes, ni nosotros (...).
Tú...
Intacta y nueva,
fruta fresca al viento,
persuadida de mis sueños
los que hubiera dado,
por encender un suave aliento
en tu cabellera oscura !...
Tan solo me has hecho esperar
yo no sufrí por ti,
más esperaba que tu corazón
se incitara con el mío;
pero has rozado
la zona oscura de mi pecho,
allí donde el olvido existe,
como aquella palabra que fue
una vez en tu presencia ...
No me has hecho sufrir
sino esperar,
y aún espero
tu mirada que llega,
tus ojos, tu beso, tu boca,
aquella que me dijo una vez;
- Enséñame a quererte;
- Bien sé que lo recuerdas !.
Yo no sufrí por ti,
no sufrí buscándote
de calle en calle;
no me consumí de golpe
las estrellas
por verte desnuda
allí en la noche.
Pero mi memoria
dibujó tantas veces
el nombre tuyo,
hasta dejarlo
sobre estos versos,
como el arma
que me ató a tus locuras.
Tenías que ser en mí
o no ser !...
Sabía que te irías
siempre lo supe,
y me resigné esperándote
junto a esa llegada de hoy,
de siempre y de nunca.
Adiós !...
Pero irás dentro mío
como una espera que surge
aquí, ahora donde soy,
tu poeta de hoy,
y mañana tu recuerdo
de siempre.
Yo me llevo entre asombros
tus ojos, tus manos
y porque no también tu boca,
pero mi corazón
que amaneció a tu lado,
y cuantas veces,
te saldrá al encuentro
en una rosa prematura
prendida al cristal
de tu ventana oscura.
Olvídate de aquello
que no hemos sido,
de esa antítesis
de ternuras nuevas,
que vírgenes se consumieron
en mis manos...
En mis manos llenas
de tu ser desnudo,
pálido y blanco
en el que me ansiaste,
me vertiste, y me consumiste,
como una conquista
acostumbrada a tus distancias.
Pero no me has hecho sufrir
sino esperar !...
Entre tanto el tiempo pasa
y eres entonces
el nombre de otra mujer
que apenas conocí
en mi andar por el camino.
Sílabas y herrumbres,
conquistadas fragancias,
oculta presencia
de ser historia en mi recuerdo.
Ahora,
siento no tener tiempo
para existir en nueva
conquista y forma;
ajena eres a mi sombra
la que nunca te robó el sueño.
En ti se queda
algo de mi edad,
como un paraguas
allí en la lluvia,
tal vez tus labios
me besarán con una limosna
para decir adiós
en esta noche y todas;
para que así de pronto
tu nombre fuera apenas
un descuido en mi camino.
No me has hecho sufrir
sino esperar !,
irás como una flor
tal como tu eres,
aromática sí, pero seca
entre las páginas
de mis distraídos versos,
que al entreabrirse
dejarán escapar tu voz
entre esas cosas que ya no existen (...).
No me has hecho sufrir
sino esperar !...