Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aúlla cada noche y su aullido es un lamento
indescifrable.
Lo devora la necesidad de volver a la madriguera,
recorre infatigable el paraje arenoso y a cada rato
lo olfatea.
Su búsqueda de presas no está exenta de miedos,
pero una espina se clava en la pulpa de su pezuña,
y camina lento sin olfatear la presa y la trampa que
lo hará gemir.
Recién aprende a despedirse respirando lento.
El Coyote posee cierta identidad y sabe que al ser
atrapado no logrará ascender las altas rocas,
ahora su aullido es lastimero porque
sabe que nunca llegará a la presencia de su amada.
indescifrable.
Lo devora la necesidad de volver a la madriguera,
recorre infatigable el paraje arenoso y a cada rato
lo olfatea.
Su búsqueda de presas no está exenta de miedos,
pero una espina se clava en la pulpa de su pezuña,
y camina lento sin olfatear la presa y la trampa que
lo hará gemir.
Recién aprende a despedirse respirando lento.
El Coyote posee cierta identidad y sabe que al ser
atrapado no logrará ascender las altas rocas,
ahora su aullido es lastimero porque
sabe que nunca llegará a la presencia de su amada.
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