Remo
Poeta recién llegado
Volaba herida sin gotear, teñida de celeste era confundida.
Agitando los brazos seguía ignorando al compás,
el vidrio despedazado, grosas líneas en prosa,
tinta vertida en el flujo, se aproxima al cielo y
en llanto suave, diminutas lágrimas son arrojadas,
tirar la caja; maltratar el presente.
Tenue acarició el pasto sin versar, decepcionado el arrepentimiento,
ejecutado el pecado, aquello de todo el tiempo, equivocarse nada más,
el regocijo anulado a un lado. No conoce la palabra,
el típico desorientado sin cabida en el espacio.
Teoría, tiempo y paciencia: vuelo asegurado.
Sin intentar el saber alcanzar, tierra sublimada en transparencia,
la herencia, los que vienen estarán, dejarán y se irán,
arrastrados por la corriente,
llanos pasajeros sin a la estación correcta llegar.
Paseando sigue por el libre sereno, ella no lo espera.
Avanza creyendo en los trapos aún violetas,
traicionado será por la singular rosa fina de cuchilla,
muerto en breve instancia, no caerá.
Sigue sin el desairado morón, guiado hacia el cobijo,
no a la daga, caminar sin huesos; con piel,
extirpado de órganos; cartílago sobreviviente,
sin cartílago; ojos y boca restantes,
brotado el decadente suspiro y germinado el cadente aliento.
Creciendo sin nacer.