Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Creo en el color de tus ojos
y en la barricada de emociones que dejas aquí,
en tus miradas que provocan todos mis antojos
y en el tsunami que cuando me miras se queda en mí.
Creo en el dulce contacto de tus dedos,
en tus yemas suaves cuando tactan mi piel,
tus manos que recorren mi espalda dibujando secretos
que ni al sol se los cuento para que me ames bien.
Creo en las cartas que escriben lujurias
y que tienen canales donde existe censura
debido al contenido que me obligas a imaginar,
en tus pies que caminan sin sombras ni miedos
y que dirigen mis tentaciones hacia la felicidad.
Mi psicología ha olvidado que yo no puedo sin ti,
en privado te escribo para que no sepa la luna
que esta noche te estuve pensando sin fin
y que tus piernas princesa, me sirvieron de cuna.
Mi ministro de educación
dejó olvidada su educación contigo,
y como yo ha creído que eres perfecta en pasión
y que un suspiro tuyo vive conmigo.
Creo en tus sabores que nutren mi inventario,
en tus palabras que rezan de rodillas junto a mí,
en tu democracia que alimenta mis pecados
poniendo lienzos que dibujan tus sudarios
cuando amanece tu ropa por aquí.
y en la barricada de emociones que dejas aquí,
en tus miradas que provocan todos mis antojos
y en el tsunami que cuando me miras se queda en mí.
Creo en el dulce contacto de tus dedos,
en tus yemas suaves cuando tactan mi piel,
tus manos que recorren mi espalda dibujando secretos
que ni al sol se los cuento para que me ames bien.
Creo en las cartas que escriben lujurias
y que tienen canales donde existe censura
debido al contenido que me obligas a imaginar,
en tus pies que caminan sin sombras ni miedos
y que dirigen mis tentaciones hacia la felicidad.
Mi psicología ha olvidado que yo no puedo sin ti,
en privado te escribo para que no sepa la luna
que esta noche te estuve pensando sin fin
y que tus piernas princesa, me sirvieron de cuna.
Mi ministro de educación
dejó olvidada su educación contigo,
y como yo ha creído que eres perfecta en pasión
y que un suspiro tuyo vive conmigo.
Creo en tus sabores que nutren mi inventario,
en tus palabras que rezan de rodillas junto a mí,
en tu democracia que alimenta mis pecados
poniendo lienzos que dibujan tus sudarios
cuando amanece tu ropa por aquí.