Con los ojos brillosos por la alegría,
el semblante tenso por la nerviosa demora,
esperé en la acera la hora en que llegarías
trayendo contigo la belleza que enarbolas.
La vida que sonríe con infinita ternura
cuando después de la conversación
llegan los besos, y mis manos en tu cintura,
y las caricias y las miradas de contemplación.
Luego el breve intervalo de descanso
para minutos después retomar el ritual,
y las bocas vuelven a chocar con descaro
y los ojos y las manos vuelven a su lugar.
Y finalmente el reloj marca tu partida
dejando en mí los labios cargados,
el alma llena, el placer de otro día
vivido contigo, casi entrelazados.
el semblante tenso por la nerviosa demora,
esperé en la acera la hora en que llegarías
trayendo contigo la belleza que enarbolas.
La vida que sonríe con infinita ternura
cuando después de la conversación
llegan los besos, y mis manos en tu cintura,
y las caricias y las miradas de contemplación.
Luego el breve intervalo de descanso
para minutos después retomar el ritual,
y las bocas vuelven a chocar con descaro
y los ojos y las manos vuelven a su lugar.
Y finalmente el reloj marca tu partida
dejando en mí los labios cargados,
el alma llena, el placer de otro día
vivido contigo, casi entrelazados.