[...] ¿Hay algo que muchas veces nos olvidamos con respecto a la rima o a las estructuras rígidas; y yo creo que es el hecho de que no necesariamente debe ser perfecta o rígida mientras tenga melodía?
¿Y si no la tiene? Tampoco tiene que haber un gran problema porque hay muchas cosas que riman y no son poesía y otras tantas que no riman y es poesía.
No obstante, si nos queremos atar a una estructura rígida de versos clásicos es un detalle técnico para tener en cuenta, pero ¿hasta dónde? No nos debemos olvidar de la poesía y la libertad creativa que esta implica, o de su belleza onírica, o de su agradable presencia, o incluso de la trama creativa y el desenlace sorpresivo.
Si yo tengo que sacrificar algunos de estos elementos por la dichosa rima, pienso que eso no es poesía o algo que valga la pena de llamarse así.
Es para pensar que un poco nos olvidamos que la poesía no es perfecta y esa característica es lo que muchas veces la hace fascinante.
Y con esto voy a que hasta las estructuras clásicas no siempre tienen que ser estrictas con su rima.
Muchos poetas célebres escribieron sonetos mezclando consonancias y asonancias y por eso no dejaron de ser excelentes obras artísticas. Y con este dato se encuentra a Julio Cortázar que empezó su carrera literaria escribiendo poesía clásica y en algunos de ellos no se dejó agobiar por la rima.
Las normas están y hay que cumplirlas, pero a veces es necesario ser flexibles o saber como romperlas para que la esencia de la poesía nazca.[...]
Estoy de acuerdo contigo, estimado
Danie:
la rima no es esencial a la poesía. Ahora bien, según entiendo es un elemento rítmico; no musical. Por eso cuando hablamos de versos, y especialmente de la rima, prefiero hablar de «
eufonía», por ejemplo, y tratar de cumplir con ciertas recomendaciones mínimas para que el uso de este recurso fonético influya positivamente en la estética del verso y no en su deterioro.
Siguiendo el hilo de lo que comentas: las formas clásicas, las que tienen una estructura o esquema preciso, son para los poetas que gustan de la versificación tradicional española. Elegir o no este modelo de versificación es potestativo del poeta, pues como sabemos existen otras alternativas menos exigentes para la expresión poética, la prosa entre ellas. El asunto es que, independientemente de la perfección en la ejecución de la forma, siempre hay que procurar la belleza poética. Llegados a este término, debo decir que me resulta sumamente difícil desligar la belleza del talento con el que se satisfacen los requerimientos formales del poema. Ciertamente, «
la poesía no es perfecta», pero qué decepcionante resulta ver que su imperfección muchas veces es consecuencia de esa relación que existe entre la capacidad de hacer poesía y el dominio de la técnica.
Por eso considero que el verso libre es más complicado porque, ya liberados del handicap de la rima y la métrica, estamos más comprometidos a lograr que la belleza en la obra poética sea superlativa: si no hay ningún formalismo que frene la creación poética, cualquier detalle, cualquier ligereza en el discurso revela, inexcusablemente, la pobreza expresiva del poeta.
Termino diciendo que en un foro poético como este, en donde abunda material didáctico, espacios especializados y un creciente grupo de poetas aficionados a la versificación clásica, hay que ser muy cuidadosos con las opiniones que se vierten en torno a la técnica de los poemas. Sería maravilloso que las fallas formales en las que incurren los poetas no se obviaran ni se justificaran anteponiendo la "
esencia poética". Las normas están para cumplirlas, y no hay nada más hermoso que leer un soneto que cumpla con todas las exigencias previstas, que tenga un fondo sustancioso y, en definitiva, una impecable ejecución formal. Si la métrica os resulta agobiante, si la rima os limita, escribid verso libre.
Un abrazo infinito.