Ad Libitum
Poeta recién llegado
Aparece huyendo de los ruidos
y encuentra en mi silencio
un refugio seguro.
Parpadea.
Y en un segundo eterno
una caricia esquiva hacia sus lágrimas
se escapa de las yemas de mis ojos.
Suficiente para comprender
que a sus ríos de hoy los mueven
las mismas corrientes de rabia
que agitaron antaño a mis nubes de tormenta.
Nace un cobijo sólido para la confianza.
Se abre en dos frente a mí.
Como quien se desnuda entera
frente a un espejo
por primera vez.
y encuentra en mi silencio
un refugio seguro.
Parpadea.
Y en un segundo eterno
una caricia esquiva hacia sus lágrimas
se escapa de las yemas de mis ojos.
Suficiente para comprender
que a sus ríos de hoy los mueven
las mismas corrientes de rabia
que agitaron antaño a mis nubes de tormenta.
Nace un cobijo sólido para la confianza.
Se abre en dos frente a mí.
Como quien se desnuda entera
frente a un espejo
por primera vez.