Edvar
Poeta fiel al portal
Luces, cámara y acción:
se abrió el telón,
comenzó tu teatro.
¿Creiste que me dolería?
Mientras caminabas
le abrazabas a ti;
y me mirabas.
Aunque digas que lo amas,
sabes bien, tu corazón es mío.
Y antes de llegar
le entregaste un beso - dolor
en sus labios.
Y el te respondía,
y tú, de reojo, me veías.
¿Crees que me dolía?
Mujer, aunque digas que lo amas,
tu corazón es mío.
Cuesta arriba, en el monte,
había cansancio, pesadez.
Te alargó su brazo;
y yo a tu lado.
Hubieras deseado que te dijera
" te amo " con un gesto, ¿verdad?
Mas le respondiste,
y te sujetaste a su calor;
y voltebas, y me mirabas.
¿Crees que me dolía?
No, porque aún no sabía que le amabas.
--------------------------
¿Para ti hubo paz al otro lado del mar?
Con todo y los cantos de cuculíes
y los colores del sol
y el arcoiris inca,
no hubo paz.
Era nuestro suelo,
era nuestro Edén.
Te regaló una flor,
nuestra flor,
y le miraste con ternura,
la que era mía antaño.
Se atrevíó a moldear tu pelo,
mi fina seda,
y parecías amarle.
Pero, no le amabas, ¿verdad?
Te acostó con sus manos.
¿Te acordaste cuando soñabamos
con la caída de una hoja
inspirada por la brisa?
Así, sin más, te dejo tendida.
Y colocó sus ojos:
los fundió con los tuyos.
Y ¿qué crees?
Me dolía.
Y no volteaste ni me miraste.
Era nuestro suelo, nuestro Edén.
Antes de correr herido,
supe que su aliento se mezcló con el tuyo
y que tus manos le acariciaban
tanto como él te amaba.
Supe que rozaron sus pieles,
y quedaron ciegos.
¡Le amabas!
Me fui gimiendo...
Me contaron luego
que sonó cual estruendo,
que las rosas renacieron,
y que el mar se trastocó:
me dijeron que le diste un beso,
un amor - beso...
Y qué, ¿crees que me dolió?
Sí, no sabes cuánto.
Hasta la muerte me dolió.
Mi Minerva, era nuestro suelo,
era nuestro Edén.
E.D.A.L.
se abrió el telón,
comenzó tu teatro.
¿Creiste que me dolería?
Mientras caminabas
le abrazabas a ti;
y me mirabas.
Aunque digas que lo amas,
sabes bien, tu corazón es mío.
Y antes de llegar
le entregaste un beso - dolor
en sus labios.
Y el te respondía,
y tú, de reojo, me veías.
¿Crees que me dolía?
Mujer, aunque digas que lo amas,
tu corazón es mío.
Cuesta arriba, en el monte,
había cansancio, pesadez.
Te alargó su brazo;
y yo a tu lado.
Hubieras deseado que te dijera
" te amo " con un gesto, ¿verdad?
Mas le respondiste,
y te sujetaste a su calor;
y voltebas, y me mirabas.
¿Crees que me dolía?
No, porque aún no sabía que le amabas.
--------------------------
¿Para ti hubo paz al otro lado del mar?
Con todo y los cantos de cuculíes
y los colores del sol
y el arcoiris inca,
no hubo paz.
Era nuestro suelo,
era nuestro Edén.
Te regaló una flor,
nuestra flor,
y le miraste con ternura,
la que era mía antaño.
Se atrevíó a moldear tu pelo,
mi fina seda,
y parecías amarle.
Pero, no le amabas, ¿verdad?
Te acostó con sus manos.
¿Te acordaste cuando soñabamos
con la caída de una hoja
inspirada por la brisa?
Así, sin más, te dejo tendida.
Y colocó sus ojos:
los fundió con los tuyos.
Y ¿qué crees?
Me dolía.
Y no volteaste ni me miraste.
Era nuestro suelo, nuestro Edén.
Antes de correr herido,
supe que su aliento se mezcló con el tuyo
y que tus manos le acariciaban
tanto como él te amaba.
Supe que rozaron sus pieles,
y quedaron ciegos.
¡Le amabas!
Me fui gimiendo...
Me contaron luego
que sonó cual estruendo,
que las rosas renacieron,
y que el mar se trastocó:
me dijeron que le diste un beso,
un amor - beso...
Y qué, ¿crees que me dolió?
Sí, no sabes cuánto.
Hasta la muerte me dolió.
Mi Minerva, era nuestro suelo,
era nuestro Edén.
E.D.A.L.