Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Yo que contemplo,
tus sensibles voces y tus curvas sinuosas,
tus valientes rezos y tus llantos desgarrados,
tu canto sensible y el dolor de tus pupilas,
tus pausados pasos y valor de tus caminos.
Yo que me entrego,
a tus grandes marcas y al poder de tus mejillas,
a tus largas noches y a la voz de tus silencios,
al vibrar potente del contorno de tus piernas,
al paseo raudo del dibujo de tus miedos.
Yo que me amarro,
me amarro cobarde a todas tus cicatrices,
como escarcha en llamas, me hago brasa ante tus ojos,
y en un mar bravío y entre ramas sin sentido,
me creo el navío que en tus sueños hace nido.
Y me creo alguien y te pido algo.
Algo sin sentido; corazón herido.
Y te vuelves alguien, y me entregas algo.
Algo sin motivo; amor encongido.
Y le digo al baile de este verso amargo:
"No soy más que el aire que a tu piel encoje,
el angosto viaje que en ti hace descanso.
Mátame en silencio, cuando acabe el baile,
y el amor se canse de ser tu fracaso."
tus sensibles voces y tus curvas sinuosas,
tus valientes rezos y tus llantos desgarrados,
tu canto sensible y el dolor de tus pupilas,
tus pausados pasos y valor de tus caminos.
Yo que me entrego,
a tus grandes marcas y al poder de tus mejillas,
a tus largas noches y a la voz de tus silencios,
al vibrar potente del contorno de tus piernas,
al paseo raudo del dibujo de tus miedos.
Yo que me amarro,
me amarro cobarde a todas tus cicatrices,
como escarcha en llamas, me hago brasa ante tus ojos,
y en un mar bravío y entre ramas sin sentido,
me creo el navío que en tus sueños hace nido.
Y me creo alguien y te pido algo.
Algo sin sentido; corazón herido.
Y te vuelves alguien, y me entregas algo.
Algo sin motivo; amor encongido.
Y le digo al baile de este verso amargo:
"No soy más que el aire que a tu piel encoje,
el angosto viaje que en ti hace descanso.
Mátame en silencio, cuando acabe el baile,
y el amor se canse de ser tu fracaso."
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