sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el camino termina en el pedestal
las imágenes se desdibujan
en el alambre de llamas
se ve que todo se enrarece en el acto de una huérfana huella
el principio de la condena eterna
de la llama de esta huella
se hizo el núcleo del silencio
conociendo al pedestal sin ejercicios de alta voz
el mundo que se detiene en el momento de su declive,
la sustancia que se engancha en el adiós de un lugar
donde lo sagrado se ve que se detiene
en el rincón de las huellas
su tristeza es sinónimo de ansiedad
su vestimenta se requiere del énfasis
entre luces pronunciadas a viva voz
para matar al resumen de su vida
la copla del ardor de huella
el momento de aterrizar en la llama inconsciente
se detiene la espina clavada
su sangre es maliciosa
es puro azar negro
su violenta escapatoria
su acérrimo comportamiento
de dislocar su mente
en el esclavo lunar
todo se hace preso del silencio
de la huella imborrable
de densidad
de una población aislada del mundo
de un mundo que cae en su mentira
que pertenece a su melancolía
arrastrado por la respiración
sin alma a cuadros
su respiración es sinónimo de alucinación
de dislocar la mente en la llevadera llama incontestable
en alucinación roncada
en las catapultas del éxtasis negativo
así murió la voz del alma
sola en la aventura
cuando ese camino termina
en el pedestal
en una mortal respuesta
y en una finalización destructiva y siniestra.