David Yela
Poeta recién llegado
El día que el viento me dijo,
No me llames por mi nombre
ella tenía el pelo revuelto
y mis lágrimas cubrían aquel sobre:
tormentosas silabas
que agrupadas decían adiós,
frías palabras que me dedicó
el otro uno de mi dos
y que en aquel papel
(que el viento mecía)...
Trazaban el final de lo que hasta entonces
fue mi vida.
Si mi patria necesitara banderas
por Dios, que aquel pelo ondeante
hubiera sido mi estandarte.
Y si mis enemigos hubieran pedido escarnio
a mala fe, que como navaja hubiera usado
Aquellas, tus frías palabras, de adiós.
Que como aquel beso cortés,
que quemaba mi mejilla,
aun pesaban en mi ajado corazón
No me llames por mi nombre
ella tenía el pelo revuelto
y mis lágrimas cubrían aquel sobre:
tormentosas silabas
que agrupadas decían adiós,
frías palabras que me dedicó
el otro uno de mi dos
y que en aquel papel
(que el viento mecía)...
Trazaban el final de lo que hasta entonces
fue mi vida.
Si mi patria necesitara banderas
por Dios, que aquel pelo ondeante
hubiera sido mi estandarte.
Y si mis enemigos hubieran pedido escarnio
a mala fe, que como navaja hubiera usado
Aquellas, tus frías palabras, de adiós.
Que como aquel beso cortés,
que quemaba mi mejilla,
aun pesaban en mi ajado corazón
Última edición: