Cuando escribo-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un ruido como de fibras

de fibras y filamentos que a nada

emplazan, que sostienen su hálito

de vida, entre medias de piernas

y suéteres, y vergeles y persianas

acorraladas y desmedidas. También

están las piernas, en que nacen

los verbos grandiosos, las solicitudes

de aplazamiento, los testamentos lacrados,

las violaciones rítmicas del deseo descoyuntado.

Todo esto está en las tiendas, en los escaparates,

en las ausencias deportivas de cada anuario,

en los celos de los guitarristas que acuden en masa,

y en las lagunas de dientes que trafican con almas indefensas.

Luego está inevitablemente el porcentaje del silencio:

metido a supremo agorero, a rico intelectual, el silencio,

envanece a cualquiera, lo torna grosero, lo capacita para

el mal.

Todo esto está en mi mente, lo sé. Mas me cuesta

desenvolverme sin mis líquidas líneas de marcaje,

sin mis límites existenciales, sin las paredes que

nudosas y cicatrizadas, todavía anhelan el suave y fino

contacto de mi lengua.

Hablo lenguas muertas. En los pocillos,

en los polvorientos utensilios de cocina,

imagino y proyecto un fervor que no existe.

En las televisiones, propias, ajenas, siempre

está el mundo: un universo de oferta siempre

renaciéndose.

Qué eres, dónde tu sombra imperfecta,

la clemátide desigual de tu cuello torcido?

Busco no sé, una promesa sibilante, la acometida

brutal de los rocíos dispersos, la letanía desenfocada

que provea de lluvia a los desangelados feligreses

de entonces. Y nada cae por su peso.

Son fábricas de nubes mis cansancios sin deceso.



©
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba