carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando yo estoy enamorado
y con mi fe en angustia por quererte,
los rivales se visten de hopalanda
y dicen a mi novia, soy poeta...
... tan sólo por joder, por ver si me la quitan.
Por amendrentar, van y te dicen:
yo trabajo en lo oculto,
tengo secretos de tu sangre
y cultura de tus hímenes;
soy ducho, espartano, mi espada está afilada,
y mis huevos calientes; yo te obedezco
y te conozco más; yo bajaré al ser-social
y haré holocaustos; te daré todo lo que pidas.
II.
«La cultura es la máscara de una violencia que posa de novia. Crimen en medio de la fiesta, porque sabemos que el imposible nos llama. El imposible es nuestra fe, porque nuestro absurdo es nuestra hermosura»: Ivan Silén
Exactamente, ahí, en-ser-sociales,
es que se equivocan; yo sé la hermosura
que me place, yo sé la fe absurda
que me ata a la niña más bella de Roma;
¡y bien puede que sea la puta de Corinto!
Cuando me enamoro y ésto sucede
cuando canto con voz propia,
yo robo para ella, yo proveo.
Lucho por sus caliópicas delicias.
Entonces, vienen los simplones
con sus flautas y se antojan
de la más bella entre las ninfas
masturbantes, la intertextual,
que todos apetecen
como su ataúd abierto para el gozo,
vulpeja de muslos separados, penetrables,
y aplauso y triunfo ganancioso.
III.
Cuando más quiero callar,
de los árboles sale la golfa más redonda
con su cuerpo de tronco y sus ramajes
y me place besarla en cada hoja
y descubrir las memorias de su clorofila
y ser un poco sol para reverdecerla
hasta que no pueda más con su hermosura.
Por eso, me enamoro de los árboles
y me brotan palabras de sol y lluvia
y busco las raíces por donde el amor
comienza a ser fruto y destino.
IV.
¡Qué húmeda es la gruta
de esa peña abierta sobre el lecho
y ese ombligo de espesas verdolagas
y las pervincas violetas que le forman orillas!
Es el jardín ir e hundirse
bajo el centro de la cama donde habita
en aras de horizonte;
no por otra cosa que sus ríos.
Me apasiona su perfume de retama
y sus rojas ovas de ciclamen.
¡Hasta el fin de las noches
me gusta el fondo oscuro que me oculta
y vivir entre sus muslos como ola!
¡Qué bellas son las ninfas de los ríos!
V.
Tengo un duende
que es su mansa huella
en las ciénagas del alba
y subterráneo corazón adentro
que ella hace latir, con sólo su sonrisa,
y dos palomas que vuelan de su pecho
cuando yo las rescato de su blusa.
¡No sé ni cómo madrugamos!
¡No sé cuál corazón es mío!
http://es.geocities.com/baudelaire1998/contracultura.html
y con mi fe en angustia por quererte,
los rivales se visten de hopalanda
y dicen a mi novia, soy poeta...
... tan sólo por joder, por ver si me la quitan.
Por amendrentar, van y te dicen:
yo trabajo en lo oculto,
tengo secretos de tu sangre
y cultura de tus hímenes;
soy ducho, espartano, mi espada está afilada,
y mis huevos calientes; yo te obedezco
y te conozco más; yo bajaré al ser-social
y haré holocaustos; te daré todo lo que pidas.
II.
«La cultura es la máscara de una violencia que posa de novia. Crimen en medio de la fiesta, porque sabemos que el imposible nos llama. El imposible es nuestra fe, porque nuestro absurdo es nuestra hermosura»: Ivan Silén
Exactamente, ahí, en-ser-sociales,
es que se equivocan; yo sé la hermosura
que me place, yo sé la fe absurda
que me ata a la niña más bella de Roma;
¡y bien puede que sea la puta de Corinto!
Cuando me enamoro y ésto sucede
cuando canto con voz propia,
yo robo para ella, yo proveo.
Lucho por sus caliópicas delicias.
Entonces, vienen los simplones
con sus flautas y se antojan
de la más bella entre las ninfas
masturbantes, la intertextual,
que todos apetecen
como su ataúd abierto para el gozo,
vulpeja de muslos separados, penetrables,
y aplauso y triunfo ganancioso.
III.
Cuando más quiero callar,
de los árboles sale la golfa más redonda
con su cuerpo de tronco y sus ramajes
y me place besarla en cada hoja
y descubrir las memorias de su clorofila
y ser un poco sol para reverdecerla
hasta que no pueda más con su hermosura.
Por eso, me enamoro de los árboles
y me brotan palabras de sol y lluvia
y busco las raíces por donde el amor
comienza a ser fruto y destino.
IV.
¡Qué húmeda es la gruta
de esa peña abierta sobre el lecho
y ese ombligo de espesas verdolagas
y las pervincas violetas que le forman orillas!
Es el jardín ir e hundirse
bajo el centro de la cama donde habita
en aras de horizonte;
no por otra cosa que sus ríos.
Me apasiona su perfume de retama
y sus rojas ovas de ciclamen.
¡Hasta el fin de las noches
me gusta el fondo oscuro que me oculta
y vivir entre sus muslos como ola!
¡Qué bellas son las ninfas de los ríos!
V.
Tengo un duende
que es su mansa huella
en las ciénagas del alba
y subterráneo corazón adentro
que ella hace latir, con sólo su sonrisa,
y dos palomas que vuelan de su pecho
cuando yo las rescato de su blusa.
¡No sé ni cómo madrugamos!
¡No sé cuál corazón es mío!
http://es.geocities.com/baudelaire1998/contracultura.html