sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando las manos se apagan
en el cuerpo y en sus almas,
se caen entre el dolor de los cielos y no alcanzan.
Los pensamientos se chocan,
se vuelven gotas sin estrellas,
todo cae en el agua
esta arrasa con la vida
y llora en lo profundo.
El adiós de un amor,
el que nunca correspondió a tu suerte,
vaciando tus lágrimas al dolor
y el corazón se queda roto,
no hay vapor que eleve la sangre,
pues no surge el beso de un amor,
y el adiós es para siempre,
cruzándose los recuerdos en la oscuridad,
nunca más se vera a sus labios,
los míos cayeron y no vuelven,
no hay sabor
porque ya no puedes hacer nada más,
el adiós se quedó firme
hasta el mar empezó a llorar,
porque no hubo palabra que pudiera saber que es amar.
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