Voy a cortar la rama que está seca en el árbol,
Y a sacar de mí, tu amor muerto en mi pecho;
Y encenderé las velas que adornaran mi alcoba,
Cuando llegue la otra a compartir mi lecho.
Regaré cada día sobre el tronco del árbol,
Gozaré de su sombra y que nunca esté seco;
Tiraré tu recuerdo en un sitio remoto,
Donde nunca regrese, donde quede desierto.
Así no haré con ella, que tendrá de mi amor,
Lo más puro y más bello, yo romperé el silencio;
Y en las ramas del árbol brillarán sus reflejos,
Como brilla una estrella por la noche en el cielo.
Yo sé que correrás como un Río sin cause,
Rebotando en orillas de empedrados perversos;
Tú lo quisiste así, fue muy malo tu empeño;
Y quedaste cual rama que se seco en el árbol
No la sopla ni el viento.