puroamor
Poeta fiel al portal
Un día cuando llegue nuestro ocaso,
posando en tu regazo mi cabeza
y sienes plateadas sin esfuerzo
tus manos apacibles acaricien;
instantes placenteros sin respiro
vendrán a nuestras mentes de improviso.
Y al evocar momentos tan felices,
diremos abrazados tiernamente:
¡Que dicha fue el habernos conocido!
¡Qué suerte fue no habernos separado!
Y viendo crecer juntos nuestros hijos,
crecer y disfrutar a nuestro lado,
habremos de sentirnos satisfechos
sabiendo su futuro asegurado.
Ellos vendrán un día agradecidos
a consumar la eterna despedida,
mientras iremos ambos en camino
de amarnos para siempre en otra vida.
Última edición: