Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Era imposible,
como el agua que asciende por las calles
y las gotas que desafían la gravedad,
como un reloj que decide olvidarse del tiempo
y un suspiro que se guarda para no ser viento.
Era imposible,
tú y yo,
dos notas en partituras distintas,
dos caminos que se cruzaban solo en sueños
y un eco que nunca encontraba su voz.
Pero entonces, llovió hacia arriba.
El cielo se volvió cómplice del suelo
y las estrellas aprendieron a nadar en charcos.
Tus ojos dejaron de ser un horizonte inalcanzable
y mis manos, temblorosas, tocaron lo irreal.
El amor,
ese terco alquimista,
dobló las esquinas de la lógica
y nos construyó un puente de imposibles.
Nos enseñó a caminar sobre hilos de agua
y a sembrar abrazos en la nada.
Cuando llueve hacia arriba,
los imposibles se deshacen como niebla,
los "nunca" pierden su filo,
y tú y yo,
somos esa paradoja que el mundo no puede explicar,
pero que late,
late con la fuerza de mil tormentas
y el silencio de una promesa cumplida.
Y aquí estamos,
en un universo que decidió girar de otra manera,
donde lo imposible nos hizo realidad
y el amor, finalmente,
llueve hacia arriba.
como el agua que asciende por las calles
y las gotas que desafían la gravedad,
como un reloj que decide olvidarse del tiempo
y un suspiro que se guarda para no ser viento.
Era imposible,
tú y yo,
dos notas en partituras distintas,
dos caminos que se cruzaban solo en sueños
y un eco que nunca encontraba su voz.
Pero entonces, llovió hacia arriba.
El cielo se volvió cómplice del suelo
y las estrellas aprendieron a nadar en charcos.
Tus ojos dejaron de ser un horizonte inalcanzable
y mis manos, temblorosas, tocaron lo irreal.
El amor,
ese terco alquimista,
dobló las esquinas de la lógica
y nos construyó un puente de imposibles.
Nos enseñó a caminar sobre hilos de agua
y a sembrar abrazos en la nada.
Cuando llueve hacia arriba,
los imposibles se deshacen como niebla,
los "nunca" pierden su filo,
y tú y yo,
somos esa paradoja que el mundo no puede explicar,
pero que late,
late con la fuerza de mil tormentas
y el silencio de una promesa cumplida.
Y aquí estamos,
en un universo que decidió girar de otra manera,
donde lo imposible nos hizo realidad
y el amor, finalmente,
llueve hacia arriba.