gabo.santisteban
Poeta recién llegado
Cuando no puedo mirar tu cuerpo miro mis manos
Ávidas de un sueño soñado en tu ausencia y en espera de tu regreso
Mis huellas dejan tu marca y mis palmas conservan el aroma de tus pechos.
Mis ojos se plagan de imágenes de ti, sin mí
Y para recordarte te llamo y mi corazón te llama,
Como si al nombrarte vinieras y no acudiera más que tu abandono
Y mis ganas de ti y mi dolor sin ti.
Camino el pensamiento hasta tu semblante, como lo conocí y extrañaba.
Traigo fuego en las pupilas, traigo fuego
y tu nombre se conjuga bajo mis labios perverso, volcado en melancolía.
Para que vengas, me vuelvo sutil como fragancia original de fruto y de racimo.
Y te veo lejana como hierba, como el pasto y el heno, en el prado de hojas verdes
Para que me escuches, mi vos se convierte en luz tenue de mañana
y por la tarde se obscurece al llenarse del contorno de tu piel
Abrillantada y resplandeciente dueña de todo lo que ya no es mío
Subo por tu repaso y desciendo por mi dolor
Te dedico una y mil palabras que no son mías
Palabras que habitan la nostalgia que hoy ocupas
Y que están educadas más que nadie a mi tristeza
Gabriel Santisteban
Ávidas de un sueño soñado en tu ausencia y en espera de tu regreso
Mis huellas dejan tu marca y mis palmas conservan el aroma de tus pechos.
Mis ojos se plagan de imágenes de ti, sin mí
Y para recordarte te llamo y mi corazón te llama,
Como si al nombrarte vinieras y no acudiera más que tu abandono
Y mis ganas de ti y mi dolor sin ti.
Camino el pensamiento hasta tu semblante, como lo conocí y extrañaba.
Traigo fuego en las pupilas, traigo fuego
y tu nombre se conjuga bajo mis labios perverso, volcado en melancolía.
Para que vengas, me vuelvo sutil como fragancia original de fruto y de racimo.
Y te veo lejana como hierba, como el pasto y el heno, en el prado de hojas verdes
Para que me escuches, mi vos se convierte en luz tenue de mañana
y por la tarde se obscurece al llenarse del contorno de tu piel
Abrillantada y resplandeciente dueña de todo lo que ya no es mío
Subo por tu repaso y desciendo por mi dolor
Te dedico una y mil palabras que no son mías
Palabras que habitan la nostalgia que hoy ocupas
Y que están educadas más que nadie a mi tristeza
Gabriel Santisteban