Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Cuando pueda
Cuando pueda te llamo, cuando pueda
te dedico la vida que no tengo,
la noche y la mudanza en que convengo
que mereces mi adiós y lo que queda.
Y es que pude yo tanto en tu vereda
y tú, pidiendo más, cual pie de un rengo,
no viste, no apreciaste cuánto vengo
de hinojos a tu pies rueda que rueda.
Te di todo mi amor, su tul, su seda,
también su desnudez de vino luengo,
sin nada me dejó tu rosaleda.
Por eso cuando pueda yo te arengo,
por hoy no tengo más que una moneda,
la de mi herido amor, y la retengo
24 09 11
Cuando pueda te llamo, cuando pueda
te dedico la vida que no tengo,
la noche y la mudanza en que convengo
que mereces mi adiós y lo que queda.
Y es que pude yo tanto en tu vereda
y tú, pidiendo más, cual pie de un rengo,
no viste, no apreciaste cuánto vengo
de hinojos a tu pies rueda que rueda.
Te di todo mi amor, su tul, su seda,
también su desnudez de vino luengo,
sin nada me dejó tu rosaleda.
Por eso cuando pueda yo te arengo,
por hoy no tengo más que una moneda,
la de mi herido amor, y la retengo
24 09 11