Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La gripe de las palabras asalta mi mirada,
todo surge de un silencio rebelde de agua,
en el confín de los ecos que rebotan en los cristales
danzan las ramas de los que callan en la tormenta,
las hormigas escriben enciclopedias y montañas,
el viento sabe el destino de las huellas agrietadas.
Una voz que escucha, una mano en llamas,
los caminos encerrados en la lluvia nocturna,
las caricias que crecen en los semáforos con alas...
nos dicen que la tierra sabe a poemas con vida,
que los pájaros también lloran cuando lo necesitan,
que desnudos ante el sol somos flores que hablan.
Cuando rían las estrellas que se ocultan en las lágrimas
naceran historias repletas de ojos limpios como la luna.
todo surge de un silencio rebelde de agua,
en el confín de los ecos que rebotan en los cristales
danzan las ramas de los que callan en la tormenta,
las hormigas escriben enciclopedias y montañas,
el viento sabe el destino de las huellas agrietadas.
Una voz que escucha, una mano en llamas,
los caminos encerrados en la lluvia nocturna,
las caricias que crecen en los semáforos con alas...
nos dicen que la tierra sabe a poemas con vida,
que los pájaros también lloran cuando lo necesitan,
que desnudos ante el sol somos flores que hablan.
Cuando rían las estrellas que se ocultan en las lágrimas
naceran historias repletas de ojos limpios como la luna.