jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
mataron a los cocodrilos y construyeron presas a
lo largo de los ríos
y enjaularon a todas las bestias y arrasaron la
selva y luego hicieron casas y centros comerciales
y carreteras
y a tarzán no le quedó más remedio que sobrevivir
a través de la venta de los derechos de su imagen
para la cajita feliz de macdonald
pero fuera de su hábitat empezó a resentir la falta
de actividad
y engordó
y se dio a la bebida
y se quedó calvo
y cuando volvía del bar a su casita en los suburbios
golpeaba a jane
y le gritaba ¡puta!
y le gritaba ¡todavía me acuerdo de lo que hiciste el
verano del 89 con aquel pinche gorila!
y jane llamaba al 911 y la patrulla llegaba y se llevaba
a encerrar al violento energúmeno
sucedió varias veces
hasta que jane por fin obtuvo el divorcio y una orden
de restricción que prohibía a tarzán acercarse a menos
de 100 metros de su ex mujer
también le quitaron la casa
fue una época difícil para el viejo rey de los monos
y más cuando supo que jane había empezado a salir con
el abogado que había llevado su divorcio
para empeorar las cosas, macdonalds juntó y quemó en
times square todas las cajitas felices que encontró en
sus bodegas
y le rescindió el contrato
aquello desde luego terminó de hundirlo
al final vino a terminar albergado al fondo de un
callejón entre la escoria de la ciudad
allí nos encontramos él y yo cada noche después de
pasarnos el día vagabundeando por los parques
y engullimos vino barato entre las idas y venidas de
las ratas y otros bichos
al final del callejón
y en la madrugada yo le froto las piernas un rato para
activar la circulación del flujo sanguineo
y él a cambio me cuenta historias de cuando recorría
la selva con una daga entre los dientes
y lanza de cuando en cuando una que otra mirada
furtiva a la boca del callejón
esperando quizá la inevitable irrupción de un tropel
de viejos elefantes
que se acercarán con cautela al lugar donde yace
y levantarán su cuerpo y lo llevarán quedamente
batiendo apenas con sus orejas el bochorno húmedo de
la atmósfera sin aire
a la tierra perdida de oscuras raíces gigantes
donde quedó enterrado el marfil
lo largo de los ríos
y enjaularon a todas las bestias y arrasaron la
selva y luego hicieron casas y centros comerciales
y carreteras
y a tarzán no le quedó más remedio que sobrevivir
a través de la venta de los derechos de su imagen
para la cajita feliz de macdonald
pero fuera de su hábitat empezó a resentir la falta
de actividad
y engordó
y se dio a la bebida
y se quedó calvo
y cuando volvía del bar a su casita en los suburbios
golpeaba a jane
y le gritaba ¡puta!
y le gritaba ¡todavía me acuerdo de lo que hiciste el
verano del 89 con aquel pinche gorila!
y jane llamaba al 911 y la patrulla llegaba y se llevaba
a encerrar al violento energúmeno
sucedió varias veces
hasta que jane por fin obtuvo el divorcio y una orden
de restricción que prohibía a tarzán acercarse a menos
de 100 metros de su ex mujer
también le quitaron la casa
fue una época difícil para el viejo rey de los monos
y más cuando supo que jane había empezado a salir con
el abogado que había llevado su divorcio
para empeorar las cosas, macdonalds juntó y quemó en
times square todas las cajitas felices que encontró en
sus bodegas
y le rescindió el contrato
aquello desde luego terminó de hundirlo
al final vino a terminar albergado al fondo de un
callejón entre la escoria de la ciudad
allí nos encontramos él y yo cada noche después de
pasarnos el día vagabundeando por los parques
y engullimos vino barato entre las idas y venidas de
las ratas y otros bichos
al final del callejón
y en la madrugada yo le froto las piernas un rato para
activar la circulación del flujo sanguineo
y él a cambio me cuenta historias de cuando recorría
la selva con una daga entre los dientes
y lanza de cuando en cuando una que otra mirada
furtiva a la boca del callejón
esperando quizá la inevitable irrupción de un tropel
de viejos elefantes
que se acercarán con cautela al lugar donde yace
y levantarán su cuerpo y lo llevarán quedamente
batiendo apenas con sus orejas el bochorno húmedo de
la atmósfera sin aire
a la tierra perdida de oscuras raíces gigantes
donde quedó enterrado el marfil